<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731</id><updated>2012-02-16T10:40:23.991+01:00</updated><category term='Capítulo 12'/><category term='Capítulo 16'/><category term='Capítulo 09'/><category term='Capítulo 05'/><category term='Capítulo 11'/><category term='Capítulo 15'/><category term='Capítulo 04'/><category term='Capítulo 13'/><category term='Capítulo 01'/><category term='Capítulo 03'/><category term='Capítulo 20'/><category term='Capítulo 06'/><category term='Capítulo 14'/><category term='Capítulo 07'/><category term='Capítulo 10'/><category term='Capítulo 02'/><category term='Capítulo 17'/><category term='Capítulo 19'/><category term='Capítulo 18'/><category term='Capítulo 08'/><title type='text'>El Cristal de la Bondad</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>22</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-8631314043056710812</id><published>2010-09-12T23:57:00.001+02:00</published><updated>2009-09-13T00:31:08.937+02:00</updated><title type='text'>El Cristal de la Bondad</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SqwhHkRxocI/AAAAAAAAAH8/BKDdKHaIxdM/s1600-h/Portada+el+cristal+de+la+bondad.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 262px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SqwhHkRxocI/AAAAAAAAAH8/BKDdKHaIxdM/s400/Portada+el+cristal+de+la+bondad.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5380712068681933250" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span&gt;El Cristal de la Bondad es una historia de aventura fantástica en la que cinco amigos emprenden un viaje para buscar solución a los problemas de su mundo. Roky, Ja, Alex, Laura y Elena quieren encontrar la estatua de Lady Isabel y San Nicolás, pues un hechizo de Lady Isabel es el origen de los problemas de Paraíso. Pretenden eliminar la maldad de Lady Isabel y hacer que esta la elimine del resto de habitantes de Paraíso. Sin embargo, no todo el mundo desea que esto ocurra, por lo que cuando los demonios se enteran de lo que pretenden hacer, el viaje tranquilo que pensaban realizar comienza a estar lleno de dificultades.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-8631314043056710812?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/8631314043056710812/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=8631314043056710812' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/8631314043056710812'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/8631314043056710812'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2009/09/el-cristal-de-la-bondad.html' title='El Cristal de la Bondad'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SqwhHkRxocI/AAAAAAAAAH8/BKDdKHaIxdM/s72-c/Portada+el+cristal+de+la+bondad.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-1564517841451870134</id><published>2010-08-21T12:38:00.002+02:00</published><updated>2010-08-21T12:54:14.633+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 20'/><title type='text'>Capítulo 20</title><content type='html'>Dentro del castillo, Dolores hablaba con el jefe de los júligan.&lt;br /&gt;—Dolores, deberías salir en mi puesto y decirles que no pensamos liberarlos.&lt;br /&gt;—De esa manera sabrían de inmediato que los demonios estamos detrás de esto. Puede que ahora lo intuyan, pero no tienen pruebas. Saldrás tú y dirás que no los soltarás hasta que se celebre el juicio, que han sido acusados de intromisión en tierras de vuestra propiedad y que vuestras leyes no permiten dejarles libres.&lt;br /&gt;—Haré lo que pueda, pero ¿has visto el ejército que tienen?&lt;br /&gt;—¿Acaso tienes miedo? Prepara a tus hombres. Defiende tu castillo. Además, yo estoy aquí. Estaré en mis aposentos, luego iré a ver a esa bruja y a ese demonio y si la cosa se pone fea los trasladaré. Ahora sal y enfréntate a esos ángeles.&lt;br /&gt;La bella demonia se alejó del júligan con pasos firmes y desapareció tras una puerta de madera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco rato, de la fortaleza salió una comitiva de soldados y al frente el jefe júligan. San Miguel se adelantó a su encuentro y cuando estaban cara a cara comenzaron a hablar.&lt;br /&gt;—Vengo a solicitar la inmediata liberación de dos seres inocentes.&lt;br /&gt;—La inocencia de esas criaturas se demostrará en un juicio.&lt;br /&gt;—¿Puede saberse la acusación?&lt;br /&gt;—Por supuesto: intromisión en tierras de propiedad júligan.&lt;br /&gt;—¿Hay pruebas de ello?&lt;br /&gt;—Quedarán reservadas para el juicio.&lt;br /&gt;—Exijo que se liberen hasta que se celebre.&lt;br /&gt;—Nuestras leyes no lo permiten.&lt;br /&gt;—Pues entonces nos veremos obligados a sacarlos por la fuerza.&lt;br /&gt;—Si ha de ser así, que así sea. Mis soldados están dispuestos a defenderse de un ataque ilegal. Os aseguro que no podréis atravesar estos muros de piedra.&lt;br /&gt;—Eso está por ver.&lt;br /&gt;Los dos se giraron al mismo tiempo. El jefe, escoltado por sus soldados, se dirigió al castillo y san Miguel lo hizo hasta su ejército. Una vez allí, se acercó hasta el comandante.&lt;br /&gt;—Atacaremos por el suelo. Están armados con ballestas; por el cielo nos resultaría imposible cubrirnos de las flechas. Supongo que esperan que lo hagamos y nos tendrán preparada alguna trampa. Caeríamos en una ratonera.&lt;br /&gt;—De acuerdo, señor. ¿Algún plan de ataque?&lt;br /&gt;—Sí: derribar los muros. Reúne a unos cuantos ángeles y unid vuestras fuerzas para construir arietes. Hacedlo en lo profundo del bosque, donde no os puedan ver. Atacaréis las murallas de las esquinas, por zonas donde la vegetación sea espesa y os pueda servir de protección y camuflaje. Que el resto construya mazas. Realizaremos un ataque señuelo en el centro para que concentren sus fuerzas en repelernos. Con un poco de suerte, para cuando se enteren de vuestra presencia en las esquinas los muros estarán derribados. Hacedlo y salid de ahí para juntarnos de nuevo en el centro.&lt;br /&gt;—Sí, señor.&lt;br /&gt;El comandante seleccionó a veinte ángeles y se introdujeron en el bosque. En un claro formaron un círculo, iluminaron sus ojos, extendieron las manos y de ellas salió una luz blanca que se condensó en el medio y formó poco a poco un estupendo ariete. Descansaron un poco e hicieron otro al lado. Así repitieron la operación dos veces más en un lugar cercano a la otra esquina.&lt;br /&gt;San Miguel se acercó a Álex.&lt;br /&gt;—Marchad con los hombres de los arietes, será la zona más segura.&lt;br /&gt;—De acuerdo.&lt;br /&gt;El comandante volvió del bosque tras haber dado las órdenes a los de los arietes y se dispuso a darlas a los ángeles que quedaban.&lt;br /&gt;—Que cada uno construya una maza. Intentaremos derribar las puertas y murallas de la entrada.&lt;br /&gt;Una luz azul iluminó el terreno, al tiempo que cientos de mazas aparecían en los brazos de los cientos de ángeles. Tras hacerlo, el comandante ordenó el ataque y los cincuenta primeros, a la par, despacio y con paso firme, se dirigieron a la entrada del castillo. Cuando sonó el primer golpe, al unísono los júligan armados con ballestas asomaron en lo alto de los muros.&lt;br /&gt;—¡Protección! —gritaron a la vez el comandante y san Miguel.&lt;br /&gt;Las flechas silbaron al salir disparadas hacia abajo. Los ángeles alzaron sus brazos haciendo brillar sus ojos y en ellos aparecieron unos gruesos escudos donde se clavaron los proyectiles. De nuevo sonó el tono del choque de los martillos contra la piedra y la madera, al tiempo que los cascotes de roca saltaban hacia atrás tras el golpe recibido.&lt;br /&gt;En otro lado, dos arietes avanzaban silenciosos bajo las espesas ramas de los árboles. Pronto alcanzaron el frío muro y empezaron el ataque. En la otra esquina ocurría lo mismo.&lt;br /&gt;Los júligan volvían a atacar y de nuevo los ángeles se cubrían con los escudos. San Miguel se giró y seleccionó a diez soldados.&lt;br /&gt;—Retrasaos un poco y construid una catapulta. ¡Rápido!&lt;br /&gt;Los diez obedecieron y la construyeron uniendo sus fuerzas. La cargaron con un puñado de rocas y esperaron las órdenes del comandante o del Alto Padre. San Miguel ordenó a los cincuenta del ataque de mazas que se retiraran un tiempo y dio la orden. La catapulta lanzó su contenido, que impactó en mitad de la muralla rompiendo con el golpe parte de las piedras del muro. Se ordenó otra vez el ataque de mazas y los júligan volvieron a descargar sus ballestas intentando acertar en alguno de los atacantes. De nuevo, gracias a los escudos, no fue así. Se volvió a repetir la jugada de antes y, tras despejar la entrada por los de las mazas, la catapulta volvió a disparar rompiendo parte del muro.&lt;br /&gt;En lo alto de este, los júligan cambiaban sus ballestas por arcos, que tenían más longitud de alcance. Colocaban la correspondiente flecha y tensaban la cuerda para luego soltarla. San Miguel, al verlas venir, gritó de nuevo protección, pero esta vez ordenada para todos los soldados, e incluso para él mismo, y tras una iluminación todos estaban a salvo. La catapulta fue soltada y de nuevo volaron las piedras por encima de sus cabezas hasta impactar en el muro.&lt;br /&gt;Los júligan acababan de advertir que las zonas de la muralla cercanas a las esquinas estaban cediendo; pero ya era tarde. Tras caer al suelo los primeros bloques de piedra, los ángeles hicieron desaparecer los arietes y volvieron al centro con el resto del ejército. Una vez que estuvieron allí, Álex se acercó al hada y al ratón.&lt;br /&gt;—Debemos entrar y rescatar a Laura y a Roky. Con esta batalla la mayoría de los júligan están en la zona sur de la muralla. Si entramos por el norte, noroeste o noreste, podremos tener alguna posibilidad de hacerlo sin que nadie nos vea.&lt;br /&gt;—Pero por aquella zona las murallas están intactas —dijo Ja.&lt;br /&gt;—Lo sé, pero tenemos a los pegasos. He pensado que lo mejor sería entrar con ellos, llevándonos también los dos de Roky y Laura. Podríamos atarlos todos a Raimundo y que se escondieran. Cuando los hayamos rescatado, tú silbarías y Raimundo, junto con los otros cuatro, vendría hasta nosotros y en poco tiempo podríamos llegar a Hork. Sospecho que detrás de esto están los demonios; además, los júligan son sus subordinados, no tolerarán este ataque e intentarán vengarse. Posiblemente empiece una guerra, puede que incluso continúe la Gran Guerra de la que nos habló la abuela de Elena, pero si llegamos a Hork y completamos nuestra misión, todo acabará y Paraíso volverá a ser el lugar perfecto que era.&lt;br /&gt;—De acuerdo, seguiremos tu plan.&lt;br /&gt;Unos gruñidos y gritos que procedían de los lados del centro de la muralla les llamaron la atención. Rápidamente, Álex, que llevaba una espada en la mano por si las moscas, cogió dos pegasos y Elena otros dos y se alejaron un poco, seguidos de Ja y Raimundo. Se escondieron tras la maleza y pudieron contemplar cómo cientos de júligan salían de uno y otro lado del bosque, procedentes seguramente del agujero que habían hecho los arietes, y atacaban a los ángeles, que rápidamente eliminaban sus mazas y desenvainaban las espadas para defenderse del ataque. Álex buscó la mirada de san Miguel y cuando la encontró, con un gesto de manos, le indicó que ellos se iban. El Alto Padre asintió con la cabeza y atacó al júligan más cercano que tenía, asestándole un golpe en la nuca, cogiéndole los brazos para ponérselos tras la espalda y apresándole las muñecas, tras una iluminación azul de pupilas, con unas esposas. Luego empujó a uno de los dos que atacaban al soldado que tenía a su derecha y empezó a forcejear con él. Otro júligan intentó cortarle la cabeza con su espada, pero un ángel lo impidió con la suya. El que atacaba a san Miguel le propinó un puñetazo, pero él consiguió sujetarle el brazo y, al mismo tiempo que salía la luz azul, le puso unas esposas en la muñeca; luego le hizo una llave y lo tiró de morros contra el suelo, le agarró la otra mano y se la unió a la primera con ellas. Lo levantó y lo lanzó junto al que había inmovilizado, al mismo tiempo que pateaba en el pecho a otro que lo atacaba. Luego, con su espada, paró la que le atacaba de manos de un júligan que venía por la izquierda y con un movimiento rápido de muñeca hizo que se le cayera de las manos, para luego cogerlo y realizar la misma operación, o parecida, que con los dos anteriores.&lt;br /&gt;Los demás ángeles estaban haciendo lo mismo que el Alto Padre, desarmarlos y apresarlos con manillas de hierro, pues ellos eran incapaces de matar y estaban entrenados para poder luchar y defenderse sin tener que hacerlo.&lt;br /&gt;Álex extendió sus manos tras azular sus ojos y de ellas salió una luz blanca que se convirtió, a un metro de él, en una suave pero resistente soga. Con ella unió a los cinco equinos, poniendo a Raimundo el primero. Luego Ja montó en él y el ángel y el hada hicieron lo mismo en los dos que lo seguían. El ratón espoleó con delicadeza al animal y, tras salir volando, los otros, incitados por el tirón del ramal, hicieron lo mismo. Se alejaron todo lo que pudieron de la batalla y volaron bajo, ocultándose entre las ramas de los árboles, rodeando el castillo sin que los descubrieran hasta colocarse en la zona norte. Allí se elevaron a ras de las almenas intentando que nadie los pudiera ver por alguna tronera y saltaron tras ellas para colocarse encima de las murallas. A lo lejos, en el patio de armas, distinguieron a unos cuarenta soldados armados con ballestas que esperaban alguna orden de ataque. Ja indicó a su pegaso que se escondiera en el bosque y que regresara a ese mismo lugar cuando le silbara. El animal así lo hizo, seguido de sus cuatro semejantes.&lt;br /&gt;Los tres contemplaron el lugar agazapados para que ningún ojo pudieran delatar su presencia. Álex preguntó al hada si conocía el castillo de los júligan.&lt;br /&gt;—He oído hablar de él. ¿Por qué?&lt;br /&gt;—Los tendrán encerrados en mazmorras; si supiéramos dónde están nos sería fácil encontrarles.&lt;br /&gt;—Creo que normalmente las construyen en la torre más alta para que el acceso sea más difícil y largo.&lt;br /&gt;Ja señaló la más alta, que estaba a su izquierda, y los otros asintieron con la cabeza.&lt;br /&gt;—No podemos ir a cielo abierto. Seguro que nos verían. Lo mejor será hacerlo por el interior de los muros —dijo el ángel. Los otros estuvieron de acuerdo y, agachados, se dirigieron a la puerta de la torre más cercana. La abrieron y se metieron por un pasillo. Bajaron unas oscuras escaleras y llegaron a una gran sala en la que había una chimenea encendida. Varios platos con restos de comida yacían en mitad de una mesa. Dedujeron que sería el comedor de algún alto cargo. Lo atravesaron corriendo y abrieron otra puerta que daba a otro pasillo, este iluminado por unas ventanas que daban al patio. Desde ellas pudieron comprobar que, efectivamente, se dirigían a la torre más alta. Siguieron avanzando hasta llegar a una sala con dos puertas a la izquierda y otra en frente, con las paredes adornadas de diversos artilugios de guerra, como espadas, hachas, mazas, dagas, etc. Se encaminaron a la que tenían en frente y la abrieron, pero al mismo tiempo la más cercana de las que estaban a la izquierda se abrió también. De ella salió Dolores y agarró a Elena del brazo para doblárselo detrás de la espalda y ponerle con la otra mano un puñal en el cuello. Se retiró del ángel y el ratón y, moviendo la cabeza para que su largo pelo rubio ondulase por la espalda, empezó a hablar:&lt;br /&gt;—Mira lo que me encuentro... ¿Dónde creéis que vais? Vuestros amigos están muertos.&lt;br /&gt;—¡Mientes! —gritó Álex—. Jamás os atreveríais. Eso os costaría la guerra. Sabía que los demonios estabais detrás de esto.&lt;br /&gt;—¿La guerra, dices? De todas formas, ya ha empezado.&lt;br /&gt;Elena se dirigió al ángel.&lt;br /&gt;—Id a buscarlos. Yo me encargaré de ella. Volved aquí en cuanto podáis y nos dirigiremos a Hork.&lt;br /&gt;—¡Pero ¿qué dices, niña insolente?! —protestó la demonia.&lt;br /&gt;Pero al mismo tiempo, el hada Buena le asestó un cabezazo en las narices y se deshizo, con la mano que le quedaba libre, de la hoja de metal que amenazaba su cuello.&lt;br /&gt;—¡Rápido, Álex! —gritó, a la vez que cogía una espada de las que estaban expuestas en la pared. El ángel, muy a su pesar, le hizo caso y, seguido del ratón, subió por unas escaleras hasta llegar otra vez a la parte superior del muro; allí siguió adelante, abrió una puerta que había en la torre más alta y empezó a ascender por unas escaleras de caracol.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-1564517841451870134?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/1564517841451870134/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=1564517841451870134' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/1564517841451870134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/1564517841451870134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2010/08/capitulo-20.html' title='Capítulo 20'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-791712924572891318</id><published>2010-05-18T09:06:00.002+02:00</published><updated>2010-05-18T09:14:58.398+02:00</updated><title type='text'>Capítulo 20</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Dentro del castillo, Dolores hablaba con el jefe de los júligan.&lt;br /&gt;—Pero Dolores, tú tienes más autoridad. Deberías salir en mi puesto y decirles que no pensamos liberarlos.&lt;br /&gt;—De esa manera sabrían de inmediato que los demonios estamos detrás de esto. Puede que ahora lo intuyan, pero no tienen pruebas. Saldrás tú y dirás que no los soltarás hasta que se celebre el juicio, que han sido acusados de intromisión en tierras de vuestra propiedad y que vuestras leyes no permiten dejarles libres.&lt;br /&gt;—Haré lo que pueda, pero ¿has visto el ejército que tienen?&lt;br /&gt;—¿Acaso tienes miedo? Prepara a tus hombres. Defiende tu castillo. Además, yo estoy aquí. Me dirigiré a mis aposentos, luego iré a ver a esa bruja y a ese demonio y si la cosa se pone fea los trasladaré. Ahora sal y enfréntate a los ángeles.&lt;br /&gt;La bella demonia se alejó del júligan con pasos firmes y desapareció tras una puerta de madera.&lt;br /&gt;Al poco rato, de la fortaleza salió una comitiva de soldados y al frente el jefe júligan. San Miguel se adelantó a su encuentro y cuando estaban cara a cara comenzaron a hablar.&lt;br /&gt;—Vengo a solicitar la inmediata liberación de dos seres inocentes.&lt;br /&gt;—La inocencia de esas criaturas se demostrará en un juicio.&lt;br /&gt;—¿Puede saberse la acusación?&lt;br /&gt;—Por supuesto: intromisión en tierras de propiedad júligan.&lt;br /&gt;—¿Hay pruebas de ello?&lt;br /&gt;—Quedarán reservadas para el juicio.&lt;br /&gt;—Exijo que se liberen hasta que se celebre.&lt;br /&gt;—Nuestras leyes no lo permiten.&lt;br /&gt;—Pues entonces nos veremos obligados a liberarlos por la fuerza. Os guste o no.&lt;br /&gt;—Si ha de ser así, que así sea. Mis soldados están dispuestos a defenderse. Os aseguro que no podréis atravesar estos muros de piedra.&lt;br /&gt;—Eso está por ver.&lt;br /&gt;Los dos se giraron al mismo tiempo. El jefe, escoltado por sus soldados, se dirigió al castillo y san Miguel lo hizo hasta su ejército. Una vez allí, se acercó hasta el comandante.&lt;br /&gt;—Atacaremos por el suelo. Están armados con ballestas; por el cielo entraríamos más rápidamente, pero nos resultaría imposible cubrirnos de las flechas. Supongo que esperan que lo hagamos y nos tendrán preparada alguna trampa. Caeríamos en una ratonera.&lt;br /&gt;—De acuerdo, señor. ¿Algún plan de ataque?&lt;br /&gt;—Sí: derribar los muros. Reúne a unos cuantos ángeles y unid vuestras fuerzas para construir arietes. Hacedlo en lo profundo del bosque, donde no os puedan ver. Atacaréis las murallas lindantes con las esquinas, por zonas donde la vegetación sea espesa y os pueda servir de protección y camuflaje. Que el resto construya mazas. Realizaremos un ataque señuelo en el centro para que concentren sus fuerzas en repelernos. Con un poco de suerte, para cuando se enteren de vuestra presencia en las esquinas los muros estarán derribados. Hacedlo y salid de ahí para juntarnos de nuevo en el centro.&lt;br /&gt;—Sí, señor.&lt;br /&gt;El comandante seleccionó a veinte ángeles y se introdujeron en el bosque. En un claro formaron un círculo, iluminaron sus ojos, extendieron las manos y de ellas salió una luz blanca que se condensó en el medio y formó poco a poco un estupendo ariete. Descansaron un poco e hicieron otro al lado. Así repitieron la operación dos veces más en un lugar cercano a la otra esquina.&lt;br /&gt;San Miguel se acercó a Álex.&lt;br /&gt;—Marchad con los hombres de los arietes, será la zona más segura. Luego volved, pero intentad alejaros de la batalla, eso sí, no mucho, no sea que algún júligan os capture.&lt;br /&gt;—De acuerdo.&lt;br /&gt;El comandante volvió del bosque tras haber dado las órdenes a los de los arietes y se dispuso a darlas a los ángeles que quedaban.&lt;br /&gt;—Muy bien, que cada uno construya una maza. Intentaremos derribar las puertas y murallas de la entrada.&lt;br /&gt;Una luz azul iluminó el terreno, al tiempo que cientos de mazas aparecían en los brazos de los cientos de ángeles. Tras hacerlo, el comandante ordenó el ataque y los cincuenta primeros, a la par, despacio y con paso firme, se dirigieron a la entrada del castillo. Cuando sonó el primer golpe, al unísono los júligan armados con ballestas asomaron en lo alto de los muros.&lt;br /&gt;—¡Protección! —gritaron a la vez el comandante y san Miguel.&lt;br /&gt;Las flechas silbaron al salir disparadas hacia abajo. Los ángeles alzaron sus brazos haciendo brillar sus ojos y en ellos aparecieron unos gruesos escudos donde se clavaron los proyectiles. De nuevo sonó el tono del choque de los martillos contra la piedra, al tiempo que los cascotes de roca saltaban hacia atrás tras el golpe recibido.&lt;br /&gt;En otro lado, dos arietes avanzaban silenciosos bajo las espesas ramas de los árboles. Pronto alcanzaron el frío muro y empezaron el ataque. En la otra esquina ocurría lo mismo.&lt;br /&gt;Los júligan volvían a atacar y de nuevo los ángeles se cubrían con los escudos. San Miguel se giró y seleccionó a diez soldados.&lt;br /&gt;—Retrasaos un poco y construid una catapulta. ¡Rápido!&lt;br /&gt;Los diez obedecieron y la construyeron uniendo sus fuerzas. La cargaron con un puñado de rocas y esperaron las órdenes del comandante o del Alto Padre. San Miguel ordenó a los cincuenta del ataque de mazas que se retiraran un tiempo y dio la orden. La catapulta lanzó su contenido, que impactó en mitad de la muralla rompiendo con el golpe parte de las piedras del muro. Se ordenó otra vez el ataque de mazas y los júligan volvieron a descargar sus ballestas intentando acertar en alguno de los atacantes. De nuevo, gracias a los escudos, no fue así. Se volvió a repetir la jugada de antes y, tras despejar la entrada por los de las mazas, la catapulta volvió a disparar rompiendo parte del muro.&lt;br /&gt;En lo alto de este, los júligan cambiaban sus ballestas por arcos, que tenían más longitud de alcance. Colocaban la correspondiente flecha y tensaban la cuerda para luego soltarla. San Miguel, al verlas venir, gritó de nuevo protección, pero esta vez ordenada para todos los soldados, e incluso para él mismo, y tras una iluminación todos estaban a salvo. La catapulta fue soltada y de nuevo volaron las piedras por encima de sus cabezas hasta impactar en el muro.&lt;br /&gt;Los júligan acababan de advertir que las zonas de la muralla cercanas a las esquinas estaban cediendo; pero ya era tarde. Tras caer al suelo los primeros bloques de piedra, los ángeles hicieron desaparecer los arietes y volvieron al centro con el resto del ejército. Una vez que estuvieron allí, Álex se acercó al hada y al ratón.&lt;br /&gt;—Debemos entrar y rescatar a Laura y a Roky. Con esta batalla la mayoría de los júligan están en la zona sur de la muralla. Si entramos por el norte, noroeste o noreste, podremos tener alguna posibilidad de hacerlo sin que nadie nos vea.&lt;br /&gt;—Pero por aquella zona las murallas están intactas —dijo Ja.&lt;br /&gt;—Lo sé, pero tenemos a los pegasos. He pensado que lo mejor sería entrar con ellos, llevándonos también los dos de Roky y Laura. Podríamos atarlos todos a Raimundo y que se escondieran. Cuando los hayamos rescatado, tú silbarías y Raimundo, junto con los otros cuatro, vendría hasta nosotros y en poco tiempo podríamos llegar a Hork. Sospecho que detrás de esto están los demonios; además, los júligan son sus subordinados, no tolerarán este ataque e intentarán vengarse. Posiblemente empiece una guerra, puede que incluso continúe la Gran Guerra de la que nos habló la abuela de Elena, pero si llegamos a Hork y completamos nuestra misión, todo acabará y Paraíso volverá a ser el lugar perfecto ética y moralmente hablando.&lt;br /&gt;—De acuerdo, seguiremos tu plan.&lt;br /&gt;Unos gruñidos y gritos que procedían de los lados del centro de la muralla les llamaron la atención. Rápidamente, Álex, que llevaba una espada en la mano por si las moscas, cogió dos pegasos y Elena otros dos y se alejaron un poco, seguidos de Ja y Raimundo. Se escondieron tras la maleza y pudieron contemplar cómo cientos de júligan salían de uno y otro lado del bosque, procedentes seguramente del agujero que habían hecho los arietes, y atacaban a los ángeles, que rápidamente eliminaban sus mazas y desenvainaban las espadas para defenderse del ataque. Álex buscó la mirada de san Miguel y cuando la encontró, con un gesto de manos, le indicó que ellos se iban. El Alto Padre asintió con la cabeza y atacó al júligan más cercano que tenía, asestándole un golpe en la nuca, cogiéndole los brazos para ponérselos tras la espalda y apresándole las muñecas, tras una iluminación azul de pupilas, con unas esposas. Luego empujó a uno de los dos que atacaban al soldado que tenía a su derecha y empezó a forcejear con él. Otro júligan intentó cortarle la cabeza con su espada, pero un ángel lo impidió con la suya. El que atacaba a san Miguel le propinó un puñetazo, pero él consiguió sujetarle el brazo y, al mismo tiempo que salía la luz azul, le puso unas esposas en la muñeca; luego le hizo una llave y lo tiró de morros contra el suelo, le agarró la otra mano y se la unió a la primera con ellas. Lo levantó y lo lanzó junto al que había inmovilizado, al mismo tiempo que pateaba en el pecho a otro que lo atacaba. Luego, con su espada, paró la que le atacaba de manos de un júligan que venía por la izquierda y con un movimiento rápido de trescientos ochenta grados hizo que se le cayera de las manos, para luego cogerlo y realizar la misma operación, o parecida, que con los dos anteriores. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-791712924572891318?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/791712924572891318/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=791712924572891318' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/791712924572891318'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/791712924572891318'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2010/05/capitulo-20.html' title='Capítulo 20'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-6063456770179856996</id><published>2010-03-31T13:41:00.002+02:00</published><updated>2010-03-31T13:48:52.722+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 19'/><title type='text'>Capítulo 19</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ja apoyó la mano en la frialdad de la roca. Por fin había logrado llegar a lo alto del torreón. Estaba bastante cansado. Aquello no había sido como escalar el húmedo precipicio por cuyo lado caía una hermosa catarata; había sido en esencia más fácil, pues los huecos entre los bloques de piedra eran más abundantes, pero más difícil por la gran altitud que había tenido que recorrer sosteniéndose con sus débiles aunque ágiles extremidades.&lt;br /&gt;Estaba exhausto, pero no paró. Saltó al interior de la torre y se agazapó tras las almenas. Se agarró las orejas, se las aplastó contra la cabeza para que no lo delataran y se asomó ligeramente para ver cómo andaba la situación. Por un lado había tres guardias y a lo lejos una torre con una entrada y unas escaleras que descendían hasta el interior del patio. Por allí sería difícil escapar. Se asomó al opuesto. Solo vio un guardia. También había una torre, pero sin entrada, y tampoco había escaleras que llevaran al patio. La torre tenía un trozo techado, posiblemente para resguardarse del agua cuando lloviera. Cerca del guardia le llamó la atención una ventana que había en el suelo. Tenía un cristal y por debajo parecía dar a un pasillo. Supuso que sería una unión entre la torre en la que se encontraba él y la de enfrente. Utilizado posiblemente para los días de lluvia. Pensó que sería el lugar idóneo por el que escabullirse. Dado que del lado de la torre no bajaban ningunas escaleras, pensó que estas estarían por dentro. Buscó agazapado por donde estaba hasta encontrar en el suelo una portezuela de madera. La abrió y bajo ella encontró unas escaleras apoyadas contra la pared. Bajó un poco por ellas y cerró la puerta por encima de su cabeza. Descendió del todo y caminó hasta la luz que pasaba a través de la ventana. Se pegó contra la pared para que el guardia no pudiera verlo. Luego siguió corriendo hasta otra puerta que había al final del pasillo. La abrió sigilosamente y se encontró en mitad de unas escaleras de caracol. Iba a bajar cuando escuchó las voces roncas de dos júligan. Se asomó un poco y los vio al final de ellas, en el patio, tomando una jarra de algún líquido que no pudo distinguir debido a que esta era de barro.&lt;br /&gt;Decidió dirigirse hasta lo alto de la torre y desde allí intentar probar suerte y que no hubiese ningún vigilante en la otra parte del muro. Subió sigiloso para que los guardias no pudiesen oírlo. Cuando la claridad delató la presencia de una puerta abierta, al volver la esquina, sus ojos repararon en un gigantesco portón. La curiosidad le hizo girar la manivela y abrirlo ligeramente. Pronto se echó hacia atrás e intentó subir a trompicones al comprobar que lo que había tras él era un estrecho habitáculo y, ocupándolo casi totalmente, un gigantesco troll que, al verse liberado, lo abrió por completo y se dirigió hacia el ratón amenazante.&lt;br /&gt;Este empezó a subir poco a poco intentando tranquilizarlo con movimientos mansos de las manos y con las palmas extendidas hacia él. Se dio cuenta de que se aproximaban a la puerta abierta que daba al exterior. Él podría agacharse para que nadie lo viese, pero el troll no estaría por la labor, por lo que se daría la voz de alarma, así que se detuvo en seco e intentó hacer lo mismo con la criatura.&lt;br /&gt;—Hola, ¿cómo te llamas?&lt;br /&gt;—Tú no ser júligan. Ser intruso.&lt;br /&gt;—No, no, claro que no soy un júligan, pero tampoco soy un intruso.&lt;br /&gt;—Tú mentir. Júligan no gustar ratones. A mí sí.&lt;br /&gt;—Ufff... Eso está muy bien.&lt;br /&gt;—Fritos o a la brasa.&lt;br /&gt;—Eso ya no está tan bien.&lt;br /&gt;El troll le asestó un puñetazo, pero Ja se agachó y lo esquivó.&lt;br /&gt;—¡Eh! ¡Espera! ¡Podemos ser amigos!&lt;br /&gt;—Yo tener hambre.&lt;br /&gt;Intentó agarrarlo con las dos manos, pero el ratón saltó hacia atrás, subiendo tres escalones, asomando la cabeza por la torre y alejándose de sus garras.&lt;br /&gt;—Ratón ágil, más sabroso.&lt;br /&gt;—Y troll malo, más estúpido.&lt;br /&gt;—Eso ser mentira.&lt;br /&gt;Y de nuevo le asestó un puñetazo que Ja logró esquivar. Luego le golpeó él con la pierna, pero el troll ni se inmutó. Su gruesa piel le hacía inmune a ataques tan débiles como el del ratón. Otra vez intentó agarrarlo y Ja saltó y salió por completo a la torre. El troll le siguió, al mismo tiempo que daba manotazos que el roedor esquivaba con maestría. Pero el júligan que estaba en lo alto del muro, al lado de la ventana del suelo, se dio cuenta de su presencia y salió corriendo hacia ellos con la ballesta en la mano. Gritó a sus compañeros que había un intruso, al mismo tiempo que disparaba la flecha. Esta pasó a medio metro del ratón, que pudo sentir el sonido que hizo al pasar casi rozándole. Se despistó mirando a su atacante y el troll aprovechó para atizarle tal golpe que hizo que cayera al suelo.&lt;br /&gt;Se levantó rápidamente y corrió a la otra parte de la torre para alejarse de la vista del júligan del muro. El troll siguió acercándose a él, pero una voz hizo que se detuviera.&lt;br /&gt;—¡Esporki, quieto!&lt;br /&gt;Eran los júligan, que estaban bebiendo de una jarra en el principio de las escaleras, solo que ahora lo que tenían era una ballesta cada uno. El troll se echó hacia atrás y sus dueños se pusieron delante, apuntando amenazadores al ratón. Parecía que tenían ganas de disparar. De pronto un golpe de viento llegó a Ja, al mismo tiempo que lo agarraban por la espalda.&lt;br /&gt;Las flechas pasaron rozando las ancas del pegaso, cuyas alas habían provocado la brisa. Álex lo montaba y los tres se alejaban rápidamente hasta donde se encontraba el ejército. Cuando san Miguel los vio llegar, dijo que avisaran a los que buscaban al ratón en el bosque para que dejaran de hacerlo, pues ya lo habían encontrado.&lt;br /&gt;—Justo a tiempo, ¿eh, Ja?&lt;br /&gt;—Como siempre, Álex. Me encanta tu precisión. Muchas gracias.&lt;br /&gt;Se incorporó un poco e inundó el aire con un fuerte silbido. De pronto, Raimundo apareció entre las copas de unos árboles y el ratón lo montó.&lt;br /&gt;Se reunieron con el hada, detrás de san Miguel. Este les dijo que habían informado al guardia de la entrada de que exigían la liberación de la bruja y el demonio. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-6063456770179856996?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/6063456770179856996/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=6063456770179856996' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/6063456770179856996'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/6063456770179856996'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2010/03/capitulo-19.html' title='Capítulo 19'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-7519269289192081612</id><published>2010-03-08T00:42:00.001+01:00</published><updated>2010-03-08T00:48:11.628+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 18'/><title type='text'>Capítulo 18</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En la triste mazmorra se aburrían Laura y Roky. Solo tenían un pequeño agujero en la pared por el que poder contemplar el paisaje, y no era mucho el que se veía. Roky había estado un rato mirando a través de él ante la atenta mirada de su novia. Había estado pensando en Ja y en Álex, y en cuánto tardarían los Altos Padres en ir a rescatarlos. Se estaba empezando a hartar de aquella espera. Quería salir de allí y meditaba, mirando los cuervos que pasaban de vez en cuando por el trozo de cielo que podía ver, cómo lograr hacerlo. Tras comprobar la consistencia del muro y la estrechez del hueco de la ventana con el hierro que la atravesaba, desechó salir por ella.&lt;br /&gt;—Laura, ¿conoces algún conjuro o hechizo que nos sirva para salir de aquí?&lt;br /&gt;La bruja contempló la sucia estancia en la que estaban y tras pensar un poco contestó que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Álex besó la mano del hada, le sonrió y se levantó. Ella le preguntó qué ocurría.&lt;br /&gt;—Creo que ya se acercan los ángeles. Noto su presencia.&lt;br /&gt;Elena se incorporó también, le abrazó por la espalda y le dijo con la barbilla apoyada en su hombro:&lt;br /&gt;—¿Cómo sabrán que estamos aquí?&lt;br /&gt;—Ahora lo verás. —Y la separó con delicadeza de su cuerpo. Luego extendió las manos e iluminó sus ojos. En ellas apareció una luminosa bola de luz blanca.&lt;br /&gt;—¿Qué es eso?&lt;br /&gt;—Es una estrella. Los ángeles las utilizamos para indicar nuestra posición en momentos como estos. Ahora se elevará e indicará al ejército que se aproxima dónde estamos.&lt;br /&gt;—¿Se acerca un ejército?&lt;br /&gt;—Creo que sí. Los Altos Padres habrán decidido rescatar a Roky y a Laura sea como sea. Supongo que si no los liberan por las buenas atacarán el castillo.&lt;br /&gt;—Eso podría reanudar la guerra. Eran los miedos de mi abuela. Se han hecho realidad.&lt;br /&gt;—Devolveremos la bondad a Lady Isabel. Ella terminará con la maldad y con la contienda que pueda comenzar. Ya lo verás.&lt;br /&gt;—Espero que sí.&lt;br /&gt;Álex lanzó los brazos al cielo y la estrella se elevó majestuosamente para emprender su camino por encima de los árboles. Voló hasta situarse en un lugar donde el ejército de ángeles pudiera verla y emprendió despacio el camino de vuelta, guiándolo hasta donde estaban el ángel y el hada Buena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya sé lo que podemos hacer. —Laura le miró extrañada por el repentino sobresalto. Él se acercó hasta ella, que estaba sentada en el suelo, se agachó y la cogió de las manos—. Eres una gran actriz.&lt;br /&gt;—Sí... ¿Y?&lt;br /&gt;—He notado que el júligan que hay de vigilante siente atracción por ti. Podrías utilizar tus encantos para lograr que abriese la puerta y aprovechar esa oportunidad para escaparnos.&lt;br /&gt;—¿Pero cómo? La comida y el agua la dan por la portezuela que hay en la parte inferior. No nos valdría esa excusa para que la abriera.&lt;br /&gt;—Dile que te cambie de celda. Que no estás a gusto conmigo, algo. Si se lo dices con delicadeza se lo creerá todo y podríamos salir de aquí.&lt;br /&gt;—No sé, no sé... ¿Y si fallamos y me cambia de verdad? Yo quiero quedarme aquí contigo.&lt;br /&gt;—No fallaremos. Te lo prometo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;San Miguel vislumbró el camino que iba dejando la pequeña estrella con su estela.&lt;br /&gt;—Esa estrella es de mano de ángel. Ella nos conducirá a la posición exacta de Alejandro y del hada Buena.&lt;br /&gt;Y se giró para informar al ejército de que debían seguirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura desenvainó la escoba.&lt;br /&gt;—Toma. Cuando entre le atizas fuerte en la cabeza.&lt;br /&gt;—De acuerdo.&lt;br /&gt;Roky se escondió al lado de la puerta, en un sitio donde la mirada del júligan no pudiera localizarlo. La bruja se acercó y tocó suavemente dos veces en la madera.&lt;br /&gt;—¡Señor carcelero! ¡Señor carcelero!&lt;br /&gt;El júligan abrió la portezuela superior con una sonrisa en los labios.&lt;br /&gt;—Muchas gracias por el agua... —dijo ella cariñosa.&lt;br /&gt;—No hay de qué. A una brujita tan guapa como tú hay que dárselo todo.&lt;br /&gt;—Ay, qué cosas dices... ¿Sabes?, no me gusta estar aquí.&lt;br /&gt;—Ya... pero... no te puedo sacar.&lt;br /&gt;—¡Por supuesto que no! Si en la celda estoy bien, y más teniendo un vigilante como tú. Pero es que ese demonio... no me da buena espina. Creo que quiere propasarse...&lt;br /&gt;—¡No lo permitiré!&lt;br /&gt;—Pero la puerta es entera de madera. No puedes saber lo que ocurre aquí dentro. He pensado... si fuese posible... que me metieses en otra... A ser posible en una con puerta de rejas, así podríamos hablar...&lt;br /&gt;—Bueno, no sé, me dijeron que no abriera esta puerta, pero... Tú no te vas a escapar, ¿verdad?&lt;br /&gt;—¡Claro que no! ¿Desconfías de mí? Y ahora este demonio se ha quedado dormido en esa esquina, sería una ocasión perfecta para trasladarme, ¿no crees? Venga, porfi...&lt;br /&gt;El júligan titubeó un momento, pero pronto sonrió, sonrojándose, y dijo que lo haría. Sacó las llaves del bolsillo y las metió en la cerradura, mientras Laura le sonreía con una cálida mirada. El monstruo quedó medio hipnotizado por sus ojos y cuando abrió la puerta siguió mirándolos. Ni siquiera pudo ver el escobazo que le asestaron en la cabeza y que le hizo perder el sentido y caer al suelo.&lt;br /&gt;Entre los dos lo arrastraron al interior de la mazmorra y cogieron las llaves tras cerrar la puerta con ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estrella se colocó justo encima de Elena y Álex.&lt;br /&gt;—Ya están aquí —murmuró el ángel.&lt;br /&gt;Al cabo de un par de minutos, san Miguel apareció, seguido de dos pegasos sin jinete. Descendió hasta el suelo y bajó de su montura.&lt;br /&gt;—Buena la habéis liado.&lt;br /&gt;—Solo vinimos de excursión, san Miguel. Han sido los júligan los que nos han atacado.&lt;br /&gt;—Sí, de excursión. Pues vais a tener que terminarla si no queréis que empiece una guerra.&lt;br /&gt;—Tranquilo, lo intentaremos, es decir, lo haremos.&lt;br /&gt;—Eso espero. Tomad, montad en estos dos pegasos. Iremos de inmediato a rescatar a vuestros amigos. Hemos traído para ellos también.&lt;br /&gt;—Muchas gracias, aunque el ratón ya tiene.&lt;br /&gt;—Bueno. No pasa nada. Montad y seguidnos.&lt;br /&gt;Álex y Elena montaron a la vez en sus respectivos animales y siguieron al ángel. Este se reunió con el ejército que esperaba flotando encima de los árboles. Luego, todos emprendieron la marcha en dirección a Tofare. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-7519269289192081612?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/7519269289192081612/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=7519269289192081612' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/7519269289192081612'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/7519269289192081612'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2010/03/capitulo-18.html' title='Capítulo 18'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-8395920393686990819</id><published>2010-02-16T01:07:00.003+01:00</published><updated>2010-02-16T01:15:14.180+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 17'/><title type='text'>Capítulo 17</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Muy lejos de allí y atravesando el cielo de la llanura donde vivían los esos, volaba una paloma blanca a toda velocidad. La oscuridad iba desapareciendo conforme avanzaba y pronto pudo vislumbrar un hermoso cielo azul salpicado por esponjosas nubes blancas que lo atravesaban como si de pájaros gigantes se tratase.&lt;br /&gt;Al cabo de unos minutos pudo ver en la lejanía el pueblo de Cielo. Y, coronando una de sus lomas, el jardín de nubes. Una maravillosa obra de arte natural que se extendía varios kilómetros a la redonda y otros tantos hacia el cielo, con tres niveles, a los que se accedía por caminos o simplemente volando. La paloma atravesó el pueblo y se acercó a la entrada del jardín. Allí ya estaba en su puesto diario san Pedro, esperando alguna respuesta del Consejo Demoníaco. Lo que aún no sabía y estaba a punto de descubrir era que no iba a recibir ninguna, pues su mensajero llegó al Consejo fuera del plazo que los demonios habían dado y habían actuado por su cuenta y sin el consentimiento de ningún Alto Padre.&lt;br /&gt;La paloma se posó en la mesa del ángel y agitó sus plumas para restablecer sus músculos después de tan duro viaje. Al hacerlo surgieron de ellas multitud de microscópicas estrellitas verdes y azules, lo que hizo adivinar al Alto Padre que se encontraba ante una paloma mensajera construida por un ángel. El ave empezó a arrullar, pero no para el propósito con el que lo hacen las restantes palomas, sino para comunicar al ángel que tenía delante todo lo que le había sucedido a su creador. San Pedro, tras escuchar el relato, golpeó indignado la mesa.&lt;br /&gt;—¡No se puede confiar en estos anticristos! Sabía que no harían caso a nuestro ofrecimiento de ayuda.&lt;br /&gt;Luego se acarició la barbilla con la mano y meditó un poco. Miró a la paloma blanca que tenía ante sí y que le observaba con descarada curiosidad.&lt;br /&gt;—He mandado a Buche, mi fiel paloma, a mi casa a buscar las llaves, pues me las he dejado cuando he ido a almorzar. Seguramente mi mujer la entretendrá un poco, así que, ya que estás aquí, ¿podrías avisar tú al resto de los Altos Padres? Si te ha creado Alejandro estoy seguro de que podrás hacerlo.&lt;br /&gt;El ave pareció asentir y sin pensarlo dos veces agitó sus alas, dejando al principio una estela de luz azul y verde para luego seguir su camino sin dejar rastro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pegaso galopaba veloz a través de los árboles con sus alas recogidas para que no se enganchasen en las ramas. Ja había decidido no ir hasta el castillo volando porque su llegada habría sido apreciada de inmediato por los júligan. Así que, aunque tardarían más, se dirigieron a través del bosque rodeando las montañas que se encontraban a su paso. La vegetación iba espesándose cada vez más y pronto el equino tuvo que reducir velocidad para que sus patas no se enganchasen en los hierbajos y pudiera caer contra el suelo. A unos quinientos metros de las paredes del castillo, el ratón incitó al pegaso a que se detuviera y este así lo hizo.&lt;br /&gt;—Tu trote podría delatarnos, así que a partir de aquí iré yo solo. Escóndete donde nadie te pueda ver, pero no te alejes mucho. Si te necesito ya te silbaré, ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;Y le acarició la quijada en señal de despedida. Luego se alejó hasta desaparecer tras unos helechos gigantes que crecían entre los troncos de dos árboles.&lt;br /&gt;Raimundo buscó un buen lugar donde pastar mientras esperaba y allí se quedó. Mientras tanto, Ja atravesaba el bosque veloz y sigilosamente, saltando hábilmente de una roca a otra, enganchándose de vez en cuando en las ramas de los árboles y otras veces subiéndose en ellas para saltar desde allí a otra. Una de esas veces que se subió, estando ya cerca del castillo, trepó hasta la copa y desde allí contempló las altas murallas. Algunos júligan, muy pocos, vigilaban dando pequeños paseos de un lado a otro, sin apenas mirar los alrededores. Era como una acción mecánica, como si su propósito no fuera vigilar, sino hacer ese recorrido. El ratón observó un rato y se dio cuenta de que en lo alto de una torre que estaba en mitad de la muralla no había nadie vigilando. Pensó que si subía con cuidado nadie lo vería y desde ella podría introducirse en el castillo. Se fijó bien por dónde quedaba y bajó del árbol para dirigirse hasta allí. Cuando llegó, sin pensárselo dos veces, empezó a trepar por los bloques de roca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo estaban todos los Altos Padres reunidos en el Edificio Nuboso. Otra vez presidía la reunión san Pedro. Todos aquellos venerables ángeles se sentían nerviosos e inquietos, sabían de qué se iba a hablar. San Pedro se acercó al atril y comenzó:.&lt;br /&gt;—Los demonios han hecho caso omiso a nuestra muestra de colaboración y han atacado a través de los júligan, sus fieles súbditos, a los cinco jóvenes que se dirigían a Hork. La astucia y habilidad de estos ha provocado que solo consigan apresar a dos de ellos, otros dos se encuentran en el bosque del Barranco del Olvido y el que queda, cerca del castillo de Tofare. Todos conocemos los métodos de estas criaturas: no dejarán marchar a sus presas por las buenas, y menos aún si están a las órdenes de los demonios, cuestión que no conocemos con seguridad, pero que, como todos sabemos, es evidente. Propongo llevar hasta allí a nuestro ejército y exigir su liberación, y si no se lleva a cabo, rescatarlos con los medios que sean necesarios.&lt;br /&gt;Hubo un silencio sepulcral en toda la sala. San Francisco habló al cabo de unos minutos:&lt;br /&gt;—Esa acción nos llevaría a reemprender la guerra.&lt;br /&gt;—Efectivamente. Pero quizás esta vez fuese distinto.&lt;br /&gt;—¿Por qué?&lt;br /&gt;—Si atacamos rápido, y antes de que se enteren los demonios, podríamos liberarlos. Hork está cerca de allí, así que podrían cumplir la misión y devolver la bondad a todas las criaturas de Paraíso. De esa forma no habría más guerra, ni siquiera pequeñas batallas como las que hay ahora. Paraíso volvería a ser lo que era.&lt;br /&gt;—¿Y si fracasan?&lt;br /&gt;—Confiemos en que no lo hagan... Al fin y al cabo, ¿qué podemos hacer?, ¿quedarnos de brazos cruzados? Ofrecimos nuestra colaboración y no nos han escuchado. Ahora ¿qué? ¿Esperamos cuarenta y ocho horas para ver como los júligan sacrifican a esos muchachos?&lt;br /&gt;—Tienes razón... Tienes mi apoyo en tu propuesta.&lt;br /&gt;Otros ángeles empezaron a asentir y a dar la razón al Alto Padre que hablaba desde el atril. San Miguel, el más joven, se levantó y se ofreció a dirigir el ejército. Pronto se avisó a todos los ángeles de Cielo y al cabo de poco tiempo un gran ejército de ángeles y pegasos se veía ante las puertas del jardín de nubes. El ángel que lo dirigía montó a su animal y se colocó en frente de él. Alzó su mano e iluminó sus ojos con una luz azul; en ella apareció una flamante espada.&lt;br /&gt;—¡No lucharemos si no es necesario! ¡Pero utilizaremos cualquier medio para rescatar a esas dos criaturas!&lt;br /&gt;Todos los ángeles empezaron a gritar y a alzar sus espadas al cielo. San Miguel miró a san Pedro y a otros ángeles que aguardaban en la puerta del jardín. Ellos asintieron indicándole que ya podía emprender el viaje. Entonces espoleó a su montura y salió volando, seguido de la gran multitud de ángeles que componían el ejército.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-8395920393686990819?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/8395920393686990819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=8395920393686990819' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/8395920393686990819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/8395920393686990819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2010/02/capitulo-17.html' title='Capítulo 17'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-8375838310128447300</id><published>2010-02-09T17:29:00.002+01:00</published><updated>2010-02-09T17:36:53.961+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 16'/><title type='text'>Capítulo 16</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ja buscó otra piedra plana y la lanzó casi paralela al río. El canto golpeó la superficie del líquido, pero no se hundió, sino que se elevó ligeramente y siguió su camino hasta volver a tocar el agua y saltar nuevamente para hundirse al tercer contacto debido a la pérdida de velocidad. Se giró sobre sí mismo e intentó localizar otra de características parecidas. Pronto la encontró, pero cuando iba a cogerla una fuerte brisa le detuvo. El aire se condensó y frente a él apareció de nuevo ese espejo que no reflejaba lo que tenía delante en ese lugar, sino lo que tenía a un par de kilómetros de distancia, en un sombrío castillo, por cuyas torres volaban y graznaban unos negros cuervos. Reflejaba los rostros de dos jóvenes que se encontraban encerrados en la más alta de las torres, en una hosca mazmorra.&lt;br /&gt;—Ja, ya hemos hablado con Álex. Él y el hada están bien. Dejaron K.O. a los júligan y se han escondido en el bosque que debíamos haber atravesado todos juntos si no nos hubiesen atacado. Álex ha avisado a los ángeles del Jardín de Nubes, a los Altos Padres. Pronto se reunirán con ellos y vendrán a sacarnos de aquí. Por el camino te recogerán, así que estate atento y cuando pasen cerca sal con Raimundo y únete a ellos, ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;—Vale. ¿Tardarán mucho?&lt;br /&gt;—No. El ejército de los ángeles usa como caballería a pegasos como el tuyo. Ya sabes la velocidad que pueden alcanzar estos animales. Estás al lado de una cascada, ¿verdad?&lt;br /&gt;—Sí, ¿por?&lt;br /&gt;—Le he dicho a Álex que estabas al lado de una, así si tú te descuidas ellos sabrán por dónde empezar a buscarte.&lt;br /&gt;—De acuerdo.&lt;br /&gt;—Pues venga, nos veremos pronto... Espero.&lt;br /&gt;—Hasta luego.&lt;br /&gt;El espejo se volatizó y de nuevo el ratón volvió a quedar en la más completa soledad. Terminó la acción que había dejado a medias y lanzó el guijarro fuertemente contra el agua. Esta vez consiguió que diera cuatro saltos en el agua antes de hundirse. Luego se acercó a la orilla y allí se arrodilló. Se lavó la cara primero y luego hizo lo mismo con sus orejas, que eran bastante amplias, cada una casi tan grande como su cabeza, eso sí, muy flexibles y ligeras. A continuación se levantó y se acercó hasta su montura. Le acarició el cuello y la crin y empezó a hablar con ella.&lt;br /&gt;—Hay que ver, Raimundo, los dos aquí solos. Es un bonito lugar, no hay que negarlo, pero... se respira un poco de tensión. ¿Viste ese castillo? Tan alto y a la vez tan estrecho, con gigantescas torres, y todo a su alrededor lleno de enormes malas hierbas. Por allí no ha debido de pasar un jardinero en mucho tiempo. ¿Cómo lo pueden vigilar si en esa selva se puede esconder cualquiera? Aunque también hay que reconocer que esa espesa vegetación les protege del ataque de un gran ejército por tierra. Y a lo mejor tampoco es tan espesa. Al fin y al cabo, la vi desde lejos... Y menos mal, pues no me gustaría estar encerrado. Muchas gracias por rescatarme. Ha sido una buena idea. Tienes que reconocer que soy astuto y rápido. Preví acertadamente que nos raptarían, te dije que, oculto, me siguieras, y eso nos ha salvado, porque ¿qué harías tú solo vagando por ahí? Sí... ha sido una buena idea. Los ratones somos una especie muy inteligente y hábil. De ahí que sea tan difícil atrapar a uno de nosotros. Menos mal que normalmente no cometemos muchas fechorías, porque es muy difícil apresarnos. A la víctima, cualquiera que sea, le resultaría imposible. En el arte de huir somos los mejores... Y yo me consideraría, modestia aparte, entre los más destacados... Y no me vayas a decir que huir es de cobardes, porque no lo es. A veces es de inteligentes; ante un peligro mayor te alejas y ya está...&lt;br /&gt;»Sé lo que estás pensando: que soy un cobarde. Pues no, no lo soy. El hecho de que de pequeño en la escuela me lo dijeran no significa que lo sea. Esos pequeños roedores eran unos estúpidos. ¿Yo un cobarde? ¡Ja! ¿Qué? ¿Piensas que si no lo fuera intentaría rescatar a Laura y a Roky? ¡Venga ya! Eso es absurdo. Una cosa es ser valiente y otra un suicida, e intentar rescatarlos sería un suicidio, que lo sepas. Porque no me dirás que yo debería plantarme en los muros de ese castillo y escalarlos hasta llegar arriba, y una vez dentro buscar la mazmorra sigilosamente sin que nadie me vea y sacarlos de allí. Eso es una tontería. Ni siquiera sé si podría escalarlos. Vale, la escalada es una de mis mejores virtudes, pero en la roca... eso es muy difícil... Bueno... no tanto. —El pegaso, debido al calor y a las caricias que el ratón le hacía constantemente en el cuello y tras las orejas mientras pronunciaba el monólogo, sintió una terrible sed. Pero, claro, no era capaz de ir a beber y dejar a Ja a medias. Prefería que terminase de hablar y de acariciarlo para hacerlo. Así que se conformó con mirar descaradamente el agua cayendo cascada abajo—. ¿Qué miras? ¡Ah! El precipicio por donde cae el agua. Piensas que debería intentar escalarlo, ¿verdad? ¿Qué te crees? ¿Que no puedo? Ya verás ahora.&lt;br /&gt;El ratón se acercó a la orilla del río, justo enfrente del entrante que había al lado de la catarata. Dio un paso adelante y se colocó debajo del borde de este.&lt;br /&gt;—Es una pared lisa y húmeda, por lo tanto escurridiza. Si soy capaz de escalarla, podré hacerlo con la pared de cualquier castillo.&lt;br /&gt;Dio un salto y se elevó hasta alcanzar con sus manos la roca. Allí se sujetó con la derecha y elevó la izquierda. Luego se sujetó con la izquierda y se elevó con la derecha. Y así sucesivamente. Pronto se pudo sujetar también con los pies. Con una velocidad increíble, alternaba izquierda y derecha, y en poco tiempo coronó la cima del declive de noventa grados. Allí se puso de pie contemplando la vista bajo sus pies y con aire satisfecho sobresaltó al pegaso, que bebía agua apaciblemente, gritándole:&lt;br /&gt;—¡¿Ves, incrédulo animal, como sí que podía?! ¡Y ahora te demostraré que no soy un cobarde! Sube aquí y llévame cerca de ese castillo, porque voy a liberar a mis amigos. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-8375838310128447300?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/8375838310128447300/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=8375838310128447300' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/8375838310128447300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/8375838310128447300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2010/02/capitulo-16.html' title='Capítulo 16'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-5010846080378765728</id><published>2010-01-31T11:14:00.002+01:00</published><updated>2010-01-31T11:28:39.862+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 15'/><title type='text'>Capítulo 15</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El ángel miró a su alrededor. Allí no había nada de lo que necesitaba para realizar un milagro con el que ponerse en contacto con los Altos Padres. Los dos júligan permanecían inmóviles en el suelo, pero podrían volver otros en poco tiempo, y mientras estuvieran en aquel camino que unía los dos bosques estarían en peligro. Miró a Elena y le preguntó si conocía algún conjuro con el que poder ponerse en contacto con ellos. La respuesta fue negativa.&lt;br /&gt;—Pues debemos salir cuanto antes de aquí. —Y tras decirlo, la agarró de la cintura suavemente y ella se sujetó a su cuello.&lt;br /&gt;El ángel agitó las alas y se elevó poco a poco. Voló en línea recta y con tranquilidad. Desde lo alto contempló el espacio que los rodeaba. Seguía habiendo esa extraña oscuridad que daba un color lúgubre al lugar. Los espinos que rodeaban el borde del barranco lo acentuaban aún más. Tenía claro que no le gustaba aquel terreno, prefería un sitio como el bosque Encantado. En él se respiraba tranquilidad y calma, todo estaba lleno de vegetación; pero al contrario que en el bosque que habían atravesado hacía un rato, allí no hacía falta ir cortando hierbajos para poder pasar.&lt;br /&gt;El hada permanecía extrañamente callada. Estaba pensando en los otros; se sentía un poco culpable por lo que había pasado, sin embargo, y esto era lo que más le preocupaba, no se arrepentía de estar allí. No sabía qué era exactamente, pero algo la hacía feliz, y tuvo que esconder su rostro en el pecho de Álex para que nadie pudiese descubrirlo en su cara.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El ángel llegó al bosque, pero siguió sobrevolando hasta adentrarse lo suficiente como para tener cierta seguridad. Allí descendió y soltó la cintura del hada; pero esta no se separó de inmediato, sino que, como hechizada, se quedó un par de segundos donde la había dejado, mirándolo a los ojos. Al pronto reaccionó y un poco avergonzada miró al suelo y para dar un tono de normalidad preguntó cómo iba a avisar a los ángeles del Jardín de Nubes. Álex sonrió y con una voz cálida le contestó que en ese momento lo vería. Ella le devolvió la sonrisa mientras veía cómo arrancaba unas hojas y unas ramitas de un árbol. Luego, del suelo, cogió un poco de musgo y con todo en la mano se acercó a su lado.&lt;br /&gt;—Espero que esta magia sí funcione aquí. ¿Se te dan bien las manualidades?&lt;br /&gt;—Un poco. ¿Por?&lt;br /&gt;—Este es un milagro que no he hecho muchas veces, solo un par de ellas, y la verdad es que me falta práctica. ¿Me ayudarías?&lt;br /&gt;—Por supuesto. ¿Qué hago?&lt;br /&gt;—Ayúdame con esto a hacer algo que se parezca a una paloma. No hace falta que sea muy consistente.&lt;br /&gt;El hada se sentó en el suelo y el ángel hizo lo mismo. Entre los dos entrelazaron las hojas con los palos y dieron un poco de solidez con el musgo. Aquello no se parecía mucho a un pájaro, pero al menos era un bulto con alas.&lt;br /&gt;—Esto me servirá —dijo él—. Pero necesitaré que recorra una gran distancia, así que también necesito que juntemos nuestra magia.&lt;br /&gt;—De acuerdo.&lt;br /&gt;Los dos sostuvieron la paloma con la mano izquierda y colocaron la derecha encima, poniéndola primero el ángel.&lt;br /&gt;—Cierra los ojos... —Y a continuación los cerró también él y agitó fuertemente sus alas. Luego los abrió como extasiado y de ellos salía una intensa luz azul como de neón. Bajo su mano apareció también esa luz, que se fundió con la verde brillante que salía de las del hada. Al poco su manualidad se transformó en una hermosa paloma blanca rodeada de miles de pequeñas y brillantes estrellitas.&lt;br /&gt;—¡Es maravillosa! Un día de estos tendrás que enseñarme cómo se hace, ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;—Cuando tú quieras.&lt;br /&gt;Se levantaron y la paloma voló hasta la mano del ángel.&lt;br /&gt;—Ve y cuenta lo que ha pasado a los Altos Padres, ¿vale?&lt;br /&gt;La paloma pareció asentir y a continuación salió volando, dejando una estela de luz azul y verde que quedó unos segundos flotando en el aire. Luego siguió su camino sin dejar rastro.&lt;br /&gt;—Esa es la luz de nuestra unión —comentó Álex. Y el hada quedó mirándola con un brillo especial en los ojos y una leve sonrisa.&lt;br /&gt;De pronto un viento agitó su alrededor, se giraron y contemplaron cómo el aire se condensaba y se formaba poco a poco una ventana en frente de ellos. Pronto aparecieron en ella Roky y Laura. El ángel comprendió que era el mismo truco que Roky había utilizado el día anterior en la orilla del río, así que rápidamente les preguntó dónde estaban y qué les había ocurrido.&lt;br /&gt;—Los júligan nos han llevado a su castillo, a una mazmorra, pero solo estamos aquí Laura y yo. Ja ha conseguido escapar y se encuentra en un bosque cerca del castillo. ¿Y vosotros dónde estáis?&lt;br /&gt;—También hemos logrado huir. Hemos dejado sin conocimiento a los dos júligan en el barranco y ahora estamos en el bosque que hay al otro extremo. He avisado a los Altos Padres de nuestra situación y dentro de poco vendrán aquí. Luego iremos a rescataros. ¿Ja está seguro donde está?&lt;br /&gt;—Dice que sí.&lt;br /&gt;—Pues entonces dile que se quede allí y ya lo recogeremos cuando pasemos con los Altos Padres. ¿Está muy lejos el castillo del barranco?&lt;br /&gt;—No, bueno, un poco, pero volando se llega en poco tiempo.&lt;br /&gt;—De acuerdo. ¿Vosotros estáis bien?&lt;br /&gt;—Sí, no te preocupes.&lt;br /&gt;—Bueno, pues entonces ya nos veremos. Y no os preocupéis, que los Altos Padres os sacarán de allí sea como sea.&lt;br /&gt;—Vale, hasta pronto.&lt;br /&gt;Entonces la ventana se difuminó y desapareció de su vista.&lt;br /&gt;Como los Altos Padres tardarían un rato en llegar, decidieron tumbarse en el suelo bajo las ramas de un árbol a esperar a que pasase el tiempo. Elena sacó de su bolsillo dos bolitas nutritivas envueltas en papel. Comiendo solo una, parecía saciar de los más suculentos manjares, así que dio una a Álex y la otra se la almorzó ella.&lt;br /&gt;El ángel se echó hacia atrás y apoyó su espalda contra el tronco del árbol. Elena hizo lo mismo justo a su lado. Luego lo miró.&lt;br /&gt;—Me ha impresionado mucho cómo te has abalanzado contra el júligan cuando me ha apresado.&lt;br /&gt;El ángel movió sus ojos hasta colocarlos encima de los suyos.&lt;br /&gt;—Bueno... lo he hecho casi sin querer, ha sido solo un impulso.&lt;br /&gt;—Y luego... cuando me ha soltado... Me has salvado la vida.&lt;br /&gt;El ángel quedó parado mirándola a través de sus azules pupilas.&lt;br /&gt;—Y te la seguiré salvando siempre que pueda. —El hada se quedó mirándolo y Álex tragó saliva. Elena intentaba mantenerse neutral, pero la leve sonrisa que ansiaba manar como un pequeño manantial de sus labios y el brillo que apareció en sus ojos la delataron.&lt;br /&gt;Los dos quedaron mirándose a los ojos. El hada cogió la mano del ángel y la besó. Él la deslizó delicadamente hasta soltarse y la acercó hasta su mejilla para acariciarla con la yema de los dedos. Luego se aproximó, al tiempo que la acercaba, y sus labios se juntaron en un tierno beso. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-5010846080378765728?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/5010846080378765728/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=5010846080378765728' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/5010846080378765728'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/5010846080378765728'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2010/01/capitulo-15.html' title='Capítulo 15'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-4202297398435584397</id><published>2010-01-21T01:28:00.002+01:00</published><updated>2010-01-21T01:33:59.806+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 14'/><title type='text'>Capítulo 14</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mientras tanto, en el castillo, los tres júligan recibían la reprimenda de Dolores. Dolores era la demonia más fiel a Astaroth. Tenía ya doscientos cuarenta y un años, pero gracias a las pócimas de Lady Isabel su aspecto era el de una veinteañera. Rubia y con los ojos tan azules como el cielo al mediodía, tenía el pelo liso y largísimo, le llegaba hasta la cintura. Era fornida y poderosa, con un aspecto tan femenino como el de la ninfa más sublime. Sus cuernos eran muy pequeños y siempre vestía un traje rojo ceñido al cuerpo.&lt;br /&gt;—¡Eran cinco! ¡Y vosotros solo me traéis a dos! ¡Inútiles, que sois unos inútiles!&lt;br /&gt;—Lo sentimos, señora, pero a mí es que se me escapó uno. ¡Cómo iba yo a saber que el pegaso me estaba siguiendo!&lt;br /&gt;—Eso a mí me trae sin cuidado.&lt;br /&gt;—¡Eh!, no nos acuse tan pronto. Fobos y Lúimer aún no han llegado, quizás ellos traigan a los otros dos. El que se ha escapado nada importa. Uno solo es muy difícil que haga algo, y menos un ratón, sin siquiera tener magia.&lt;br /&gt;—¡Que me dan igual vuestras excusas!, Astaroth me dijo que eran cinco. ¡Cinco jóvenes indefensos! ¡Por Lucifer! Y vosotros solo me traéis dos.&lt;br /&gt;—Señora, hemos enviado a diez hombres para que busquen al ratón.&lt;br /&gt;—Como si queréis enviar a veinte, ese sitio está lleno de escondrijos, nunca lo encontrarán. ¿Y a los otros? ¿Dónde les habéis encerrado?&lt;br /&gt;—En las mazmorras de la torre este.&lt;br /&gt;—De acuerdo. —La bellísima demonia giró sus talones y se aproximó hacia la puerta de salida. Ya allí, se detuvo y giró la cabeza sonriendo—. Y chicos, decidle al carcelero que nada de torturas. Aún son mis prisioneros y no se les hará daño, al menos a vuestra manera.&lt;br /&gt;Les guiñó un ojo y siguió su camino hacia sus aposentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la misma celda estaban Roky, al que le dolía un poco el chichón de la cabeza, y Laura, que pensaban qué hacer.&lt;br /&gt;—¿Y Ja? ¿Dónde estará? ¿Crees que estará bien, Laura?&lt;br /&gt;—Supongo que sí. ¿Y el hada y Álex? ¿Habrán conseguido escapar?&lt;br /&gt;—No lo sé... ¡Oye! Utilicemos tu hechizo, el que usamos para quedar, el del agua, así sabremos dónde están.&lt;br /&gt;—Pero para eso necesitamos agua y tierra o polvo.&lt;br /&gt;—Por el polvo no hay problema. Estas paredes están llenas.&lt;br /&gt;—Sí, pero ¿y el agua?&lt;br /&gt;—Pídesela al guardia. Él te la traerá.&lt;br /&gt;—Tienes razón.&lt;br /&gt;Laura se acercó a la puerta de madera de la estancia y tocó con sus nudillos sobre ella. La pequeña portezuela que había a la altura de sus ojos se abrió y la cara de un júligan apareció ante ella.&lt;br /&gt;—¡¿Qué?!&lt;br /&gt;—Señor carcelero, ¿podría traerme un vasito de agua?&lt;br /&gt;—¡No!&lt;br /&gt;Laura lanzó su mejor sonrisa.&lt;br /&gt;—Por favor... Nadie se enterará... No querrás que se me deshidrate la piel, ¿verdad? Se me pondría muy fea. Mira —y se acarició su brazo izquierdo enseñándoselo al guardia.&lt;br /&gt;La cara verde de él tomó un aspecto rosáceo y su voz se volvió temblorosa.&lt;br /&gt;—Nnnn... no... Cla... claro que nnn... no. Tititie... tienes una piel muy linda. Ahora te te te traigo una ja... ja... jarra.&lt;br /&gt;—Gracias.&lt;br /&gt;La portezuela volvió a cerrarse y Laura se acercó con malos humos a su novio.&lt;br /&gt;—¿Qué pasa? ¡Te ha salido genial! ¡Qué interpretación! ¡Qué improvisación!&lt;br /&gt;—Sí... ya... ¡Pero es que odio hacer el papel de fula!&lt;br /&gt;Al cabo de unos cinco minutos el carcelero dejó, a través de otra portezuela que había en la parte inferior de la puerta, una jarra en el suelo. Ella le dio un trago para calmar un poco la sed y Roky hizo lo mismo. Luego rascaron la pared para sacar tierra y polvo de ella y formaron una montañilla en el suelo. Laura la aplanó con la mano y dibujó con su dedo una extraña figura. Pronunció unas palabras muy raras, se acercó a la jarra y vertió un poco de su contenido sobre el dibujo pronunciando otra vez aquellas extrañas palabras. El agua, al caer, en vez de esparramarse o convertirse en barro, se convirtió en un pulido espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ratón se había quedado dormido diez minutos. Se incorporó y se desperezó. De pronto, mientras lo hacía, el aire empezó a hacerse más denso y un viento agitó la zona. Un espejo rectangular apareció ante él cuando el aire se calmó, pero en vez de reflejar su figura reflejó, al par de segundos, el rostro de Laura.&lt;br /&gt;—Ja, ¿dónde estás?&lt;br /&gt;—¿Eh? ¿Laura? ¿Cómo...?&lt;br /&gt;Roky apareció por encima del hombro de la bruja.&lt;br /&gt;—Es el hechizo que usé ayer junto al puente. Dinos, ¿dónde estás?&lt;br /&gt;—Pues en un bosque cerca de un castillo. Conseguí escapar de las garras del bicho que me atrapó.&lt;br /&gt;—Sí, lo sabemos. Nosotros estamos apresados en él. Es el castillo de los júligan. Vamos a ponernos en contacto con Álex y con el hada para ver qué les ha pasado, ¿de acuerdo? Si estás seguro donde estás, quédate ahí hasta que sepamos qué ha pasado con ellos dos.&lt;br /&gt;—Vale. Pues hasta luego.&lt;br /&gt;Entonces el espejo se difuminó hasta desaparecer &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-4202297398435584397?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/4202297398435584397/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=4202297398435584397' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/4202297398435584397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/4202297398435584397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2010/01/capitulo-14.html' title='Capítulo 14'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-3603768217968792003</id><published>2010-01-08T11:23:00.002+01:00</published><updated>2010-01-08T11:30:20.471+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 13'/><title type='text'>Capítulo 13</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El júligan volaba alto con el ratón apresado en uno de sus brazos. La presión era fortísima y a Ja le costaba respirar. A lo lejos divisó entre brumas un gigantesco castillo. Unos cuervos volaban y graznaban por entre sus torres. Miró hacia abajo y pudo ver, entre el claro de dos nubes, que un poco más atrasado y volando a una gran distancia por debajo de ellos estaba Raimundo, su pegaso. Pronto llegarían al castillo y necesitaba un lugar donde esconderse de la vista del júligan. Más adelante vio una zona escarpada, con muchos árboles y escondrijos donde ocultarse. Sin pensarlo dos veces, silbó enérgicamente y a continuación hincó sus afilados dientes en la escamosa piel del brazo que lo sujetaba. Este cedió ante el dolor y le soltó. El ratón cayó a través del aire y de las nubes a gran velocidad, pero pronto su pegaso se puso a su altura y consiguió subirse a su lomo. El júligan apareció tras una nube y el pegaso agitó fuertemente sus alas para intentar escapar. Hizo unos quiebros y se dejó caer en picado. El júligan hizo lo mismo, pero el pegaso pesaba más y le ganaba terreno. El equino cruzó un gigantesco nubarrón y a continuación extendió sus alas, hizo una semicircunferencia vertical y volvió a cruzarlo, pero en sentido opuesto, al mismo tiempo que lo hacía también su perseguidor. El júligan quedó parado en el aire, mirando en todas las direcciones, intentando encontrar al fugitivo. Comprendió que debía de haberse escondido en la nube y se introdujo en ella para localizarlo. El pegaso en ese momento salió de ella, pero los aletazos delataron su posición y su opresor le siguió a toda velocidad. El pegaso voló paralelo al suelo unos instantes, pero el júligan había sacado una pequeña ballesta y le estaba disparando, por lo que se dejó caer nuevamente en picado para que los disparos hechos por su cazador resultasen más difíciles de ejecutar. Pronto llegó a ras del suelo, así que empezó a hacer marros y a escabullirse por entre las rocas, las pequeñas montañas y los árboles. El vuelo del pegaso, a pesar de su corpulencia, era mucho más ágil que el de su perseguidor, por lo que poco a poco le iba ganando terreno. Pasaron una cueva, pero no se escondieron allí porque sería muy obvio; llegaron a otra y entonces sí lo hicieron. A los pocos minutos oyeron pasar al júligan a toda velocidad. Esperaron un rato y salieron para alejarse lo más rápido posible. Planearon un poco por la pendiente de la montaña en donde estaba la cueva y a continuación volaron raudamente entre los árboles hasta apartarse lo suficiente de la posible zona de peligro.&lt;br /&gt;El júligan se elevó furioso y contempló todo el terreno. Allí había cientos de sitios donde un ratón podía haberse escondido. Golpeó con su puño su pierna y volvió a bajar como una exhalación para, inútilmente, seguir buscándolo. Sobrevoló varios lugares y buscó en algunas cuevas, pero estas eran enormes y era imposible buscar en todos sus rincones. Abatido y desanimado, gruñó y se sentó en una roca en la cima de la montaña más alta. Desde allí pudo ver que dos de sus compañeros lo sobrevolaban con sus respectivas presas entre los brazos. Agitó sus alas de murciélago y ascendió hasta encontrarse con ellos.&lt;br /&gt;—¿Y el roedor? —le preguntó uno.&lt;br /&gt;—Se me ha escapado. Un pegaso nos ha seguido y cuando pasábamos por aquí el ratón me ha mordido y se ha lanzado al vacío. El pegaso lo ha cogido y se han escondido por algún sitio de esta zona. Los he buscado, pero nada.&lt;br /&gt;—Bueno... al menos tenemos a estos dos.&lt;br /&gt;—¿Y Fobos y Lúimer?&lt;br /&gt;—No lo sabemos. Cuando cogimos a estos, Fobos estaba luchando contra el ángel y Lúimer iba a apresar al hada. Se han debido retrasar, pero ya llegarán. Ya sabes cuáles eran las órdenes: cada uno debía coger a uno de ellos y dirigirse al castillo.&lt;br /&gt;—Dolores se va a enfadar mucho contigo por haber dejado escapar al tuyo.&lt;br /&gt;—No me importa. Está solo y muy alejado del camino que llevaban.&lt;br /&gt;—¿Alejado, dices? Con un pegaso se llega a Hork en menos de media hora... Lo dicho. Se va a enfadar mucho.&lt;br /&gt;El júligan que había apresado a Ja refunfuñó cabreado. Laura y Roky se miraron temerosos y preguntándose con los ojos adónde los llevarían y por qué. Al menos Ja había conseguido escapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ratón bajó de su montura. Ya habían pasado las tres de la tarde y su estómago le reclamaba algo de comida. A lo lejos oyó murmullo de agua. Como si se despeñase por algún lugar. Se acercó siguiéndolo y en un claro encontró la parte baja de una catarata por la que descendía un agua pura y cristalina. Se agachó en su orilla y utilizando como cuenco su mano bebió un poco. A su lado, el animal hizo lo mismo.&lt;br /&gt;Se levantó y se secó con la manga.&lt;br /&gt;Se paró un poco para contemplar el lugar. Solo por la parte del río se podía ver el cielo, el resto estaba cubierto por el ramaje de los gigantescos árboles que rodeaban el claro. Al lado de la cascada había un entrante de unos tres metros de alto y cinco de profundidad. El pegaso empezó a comer unos helechos que crecían bajo los árboles. Ja, por su parte, buscó entre ellos algún frutal y no muy lejos encontró un manzano, del que cogió cuatro frutos. Se retiró cerca del agua y sacó un trozo de queso de cabra de otra bolsita que llevaba atada al lado de la que había contenido los polvos mágicos. No le gustaba mucho, pero era lo único que tenía a mano su madre cuando había salido de casa. Lavó un fruto en el agua y le dio un mordisco. Luego dio otro al pedazo de queso. Se comió las dos cosas, lavó otra manzana y se la comió también. Tras hacerlo, dio una al pegaso y otra se la guardó en la bolsita que contenía el queso. Se levantó y acarició el cuello al animal. Seguidamente se tumbó en la hierba, cerró los ojos y empezó a pensar en voz alta.&lt;br /&gt;—¿Dónde estarán los demás? Seguro que a ellos también los han atrapado y los han llevado al castillo... Si no me hubieran cogido a mí primero ahora sabría  lo que ha pasado. Podría ir de nuevo al barranco e intentar averiguarlo, pero los monstruos esos me deben de estar buscando, lo más prudente sería quedarme aquí un tiempo, unas horas nada más. Aquí estoy resguardado y con agua y comida.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-3603768217968792003?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/3603768217968792003/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=3603768217968792003' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/3603768217968792003'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/3603768217968792003'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2010/01/capitulo-13.html' title='Capítulo 13'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-2260463101376416462</id><published>2009-10-23T00:50:00.002+02:00</published><updated>2009-10-23T01:06:31.722+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 12'/><title type='text'>Capítulo 12</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El bosque era espeso y tenebroso, pero no parecía haber nada peligroso en él. Álex, que había hecho desaparecer su hoz cuando les habían atacado los esos, la volvió a construir y seguía cortando las ramas y la vegetación que se oponían a su camino. Ja preguntó si por allí habría otros seres peligrosos como los esos. Elena lo tranquilizó diciéndole que no, que el camino sería tranquilo.&lt;br /&gt;—¿Y animales peligrosos? ¿Habrá por aquí? —preguntó Roky.&lt;br /&gt;—No te apures, casi todos los animales de Paraíso tienen algo que agradecerme, aunque solo sea por haber salvado a un pariente lejano, así que no creo que ninguno nos ataque.&lt;br /&gt;Siguieron caminando por el bosque, rodeando los árboles, saltando los que estaban tirados en el suelo, eliminando la vegetación que estorbaba y franqueando los charcos producidos por lluvias recientes. De pronto llegaron a un profundo barranco. Vieron que el borde de este estaba despejado y que un camino discurría por él, pero que el resto estaba lleno de espino. Dieron un rodeo hasta llegar a su principio y continuaron el viaje. Daba vértigo mirar a la derecha y ver el vacío que había hasta las profundidades de la quiebra. Aun así siguieron caminando con paso firme.&lt;br /&gt;La oscuridad continuaba rodeándoles. Era como una niebla negra la que no dejaba pasar la luz del sol, que se veía como una pelota blanca que ni encandilaba cuando se le miraba directamente. Caminaban uno detrás de otro, pues el poco espacio entre los espinos y el borde del barranco no les permitía hacerlo juntos. Primero iba Laura, detrás de ella Roky, tras él caminaba Álex y a sus espaldas le seguía Elena. En último lugar, y seguido por su pegaso, lo hacía Ja.&lt;br /&gt;De pronto hubo un ruido. Algo que rasgaba a su izquierda violentamente los espinos. Una figura salió de ellos velozmente y golpeó con lo que se suponía era una pierna, pues era muy extraña, el cuerpo de Laura, que sin poder hacer nada por evitarlo cayó al barranco. Roky se acercó al borde con la intención de ayudarla, de tirarse tras ella si era preciso. Álex le sujetó el brazo.&lt;br /&gt;—¡No hagas tonterías! ¡Ella tiene su escoba! —El ángel tenía razón, y en su descenso Laura la desenvainó y tras subirse a ella se sujetó en el aire. El que la había golpeado se incorporó un poco y se arrojó también al barranco con una espada en la mano. Cuando estaba a punto de llegar a la altura de la bruja, extendió unas enormes alas y planeó para reducir velocidad. Laura, viendo que iban a por ella, instigó a su escoba para que volara a toda velocidad en cualquier dirección. El otro agitó sus alas y empezó a seguirla. Mientras tanto, en lo alto del precipicio, otra figura había atrapado a Ja entre sus brazos y se lo llevaba por el aire. El ratón había dicho algo a su alado caballo antes de verse preso y este había desaparecido de la vista de todos.&lt;br /&gt;—¡Son júligan! —gritó Elena antes de que otro de ellos la apresase y la subiese a los cielos.&lt;br /&gt;Álex miró a sus espaladas tras escuchar el pataleo, y cuando no la vio allí, miró hacia arriba. Tras localizarla, sin pensarlo, se agachó un poco para tomar impulso antes de saltar. Estiró su mano derecha e iluminó sus ojos. Al mismo tiempo que saltaba, unas ondas blancas salieron de ella y formaron una espada en el aire. Esta no llegó a estar suspendida más de un segundo, pues Álex agarró su empuñadura y agitando fuertemente las alas se dirigió al júligan con el acero levantado. El monstruo sacó de una vaina que llevaba en la espalda otra espada y se preparó para defenderse del ataque del ángel. Los dos aceros chocaron y el júligan soltó al hada, que cayó al barranco. Álex dio un golpe bajo para despistarlo y se dejó caer también para cogerla. Pronto lo consiguió y la llevó a terreno firme. La dejó en el suelo y se dio la vuelta para parar un golpe que le asestaba su atacante.&lt;br /&gt;Elena se echó hacia atrás y sin que nadie la viera se escondió en un hueco que había tras los espinos. Desde allí pudo ver cómo a lo lejos Laura llegaba al borde del precipicio, perseguida ya por dos de aquellos seres, pisaba el suelo e introducía su escoba en la invisible vaina. Mientras Roky se acercaba a ella para protegerla, uno se arrojó desde lo alto y los dos rodaron por el suelo. Roky le asestó un puñetazo en los morros y mientras el bicho rugía de dolor intentó escapar, pero el júligan le agarró un pie y lo tiró de nuevo al suelo. Roky se dio la vuelta y lo último que pudo ver fue una mano que le agarraba la cara, le levantaba la cabeza y se la estrellaba contra el suelo, perdiendo el conocimiento.&lt;br /&gt;Laura, que había ganado bastante ventaja a sus perseguidores, quedó parada al ver como golpeaban a su amado. Los dos monstruos se abalanzaron sobre ella y la inmovilizaron contra el suelo. Uno de ellos la levantó y se fue volando en la misma dirección en que lo había hecho el que se había llevado al ratón. El que había golpeado a Roky lo cogió e hizo lo mismo. El júligan que había quedado libre localizó a Elena entre los espinos y se dirigió despacio hacia ella. Álex mientras tanto daba una estocada a su oponente, el cual la esquivaba con fuerza, astucia y velocidad, y tras hacerlo daba una patada que solo conseguía golpear al aire, pues el ángel se apartaba de su trayectoria, giraba sobre sí mismo y lanzaba de nuevo su espada contra el cuerpo del bicho, pero este paraba el golpe con su propio acero. Álex levantó la espada y la dejó caer en dirección a la cabeza del júligan, pero él la paró. La levantó de nuevo y la bajó para golpear bajo por la izquierda. Su oponente esquivó el golpe echándose hacia atrás con una sacudida de viento de sus alas, y una vez hecho, dio una estocada al ángel, que este conseguía parar golpeando con su espada y desviando la contraria. El júligan, viendo desprotegido a Álex parando el ataque, le golpeó fuertemente con la mano que le quedaba libre en la cara. El ángel giró sobre sí mismo por el impacto y pudo ver desde el cielo que el otro de los atacantes se dirigía a Elena. Volvió a girarse para ponerse de nuevo en frente del monstruo, al mismo tiempo que le atizaba un acerazo. El otro tuvo que agacharse para esquivarlo y esa oportunidad la aprovechó el ángel para dirigirse al acosador del hada y arrearle una patada por la espalda que lo tiró violentamente contra el suelo y lo dejó sin conocimiento.&lt;br /&gt;—¡Elena! ¡Rápido! ¡Échate los polvos de tu abuela!&lt;br /&gt;El hada cayó en la cuenta y buscó en sus bolsillos mientras salía del escondite.&lt;br /&gt;—¡No me los he traído! —gritó desesperada tras comprobar que la bolsa no aparecía por ningún rincón de su ropa.&lt;br /&gt;El ángel no dudó y le tiró la suya. Ella la cogió y lanzó al cielo un poco de su contenido. Al caer sobre ella, desapareció de la vista de todos.&lt;br /&gt;Álex dio un salto justo en el momento en que su oponente lo atacaba por detrás, así que consiguió esquivarlo. Bajó de nuevo y corrió para atacar él. Consiguió darle una patada cuando estaba casi perdiendo el equilibrio por el impulso del golpe fallido que había intentado. El monstruo cayó al suelo, pero ayudado por sus alas consiguió ponerse rápidamente de nuevo en pie. Los dos quedaron en guardia en frente el uno del otro, a unos dos metros, entre el poco espacio que les dejaban el vacío del precipicio y la espesura del espino. Álex utilizó ese descanso para fijarse detenidamente en su oponente. Mediría casi dos metros. Tenía unos cuernos no muy largos, negros, cilíndricos y curvados hacia atrás. Sus alas, que en ese momento llevaba recogidas, pegadas a la espalda, eran bastante grandes y parecidas a las de los murciélagos, aunque menos anchas y sí más largas. Su piel era ligeramente escamosa, pero solo por piernas y brazos, y el color era por todo el cuerpo verde y azulado, dependiendo de la luz que le diera. Llevaba una coraza oscura y una pequeña loriga que le protegía de la cintura hasta el muslo. Era feo como un troll, pero no parecía ser tan estúpido como ellos, es más, se le veía astuto e inteligente; por eso Álex decidió no darle más tiempo para que pensara y decidió atacar, pero poco a poco, lentamente, observando los movimientos de su oponente.&lt;br /&gt;Se acercó dando pasos cortos, con la espada a la altura del pecho e inclinada, para parar más rápidamente cualquier golpe que le asestasen. El júligan empezó a aproximarse también. Pronto los aceros estaban a la misma altura, rozándose. Los dos contrincantes se miraron a los ojos, intentando despejar la mente de cualquier distracción. Estando Elena fuera de peligro, Álex estaba en condiciones de mostrar que era un buen espadachín. Echó rápidamente la espada hacia atrás, hacia la izquierda, y haciendo un cuarto de circunferencia la llevó por el mismo recorrido hasta que impactó con la del júligan. La levantó y la bajó, y al mismo tiempo que volvía a chocar, la echó hacia atrás y dio una estocada en dirección al estómago. El júligan retrocedió para esquivarla y respondió al ataque acercándose de un salto, agachándose y lanzando su arma a las piernas del ángel. Este saltó y con dos aletazos, inclinándose, pasó dando una voltereta por encima de su enemigo, quedando los dos de espaldas. Se giraron al mismo tiempo y atacaron los dos a la vez. Las espadas chocaron cuando no habían hecho un recorrido ni de quince centímetros. Los dos se acercaron aún más para hacer fuerza. Sus caras, a ambos lados de los aceros cruzados, estaban a veinte centímetros, pudiendo incluso sentir el aliento del adversario. A un tiempo se rechazaron saltando hacia atrás. Nada más tocar el suelo, corrieron el uno al otro y se volvieron a enfrentar. Primero las espadas chocaron a la altura del muslo izquierdo, luego del pecho y por último del hombro derecho. Se alejaron, se volvieron a acercar. Álex lo hacía con insistencia, mientras que el júligan apenas tenía tiempo, pues lo ocupaba en defenderse. Los movimientos eran cada vez más rápidos. A la izquierda, a la derecha, abajo, arriba, estocada, de nuevo arriba. Poco a poco el bicho iba retrocediendo, llenándose de furia e ira, así que sus pocas acometidas eran violentas e imprecisas, resoplando fuertemente por la nariz cuando el ángel se las paraba.&lt;br /&gt;—¿Qué te pasa? ¿Estás enojado? ¡Vamos! Seguro que puedes hacerlo mejor. —El aspecto de Álex era relajado, e incluso sonriente, mientras que su atacante se sulfuraba cada vez más, por lo que perdía la concentración—. ¿Por dónde vendrá? ¿Por la derecha? ¿Por la izquierda? ¿La ves o no la ves? Vaya, iba por arriba...&lt;br /&gt;El espadachín seguía provocando al monstruo mientras le ganaba terreno. El júligan dio una nueva estocada y él la rechazó con facilidad. Golpeó por la izquierda y se lo volvieron a parar. Iba a atacar, pero cesó el intento para poder defenderse, ya que su joven oponente se imponía de nuevo. Primero por arriba, de nuevo por ahí, ahora por la derecha y ahora una estocada.&lt;br /&gt;El ángel era rapidísimo y ahora su cara había tomado un aire serio y concentrado. Ya el júligan no podía tomar la iniciativa, solo defenderse, y cuando creía que iba a desfallecer, cuando pensaba que no le iba a dar tiempo de protegerse, cuando ya lo hacía dependiendo demasiado de la suerte, con una velocidad increíble Álex clavó la espada a sus pies y al mismo tiempo saltó, girando en el aire trescientos ochenta grados, mientras iluminaba sus ojos y extendía el brazo con la mano abierta dirigiéndola a treinta centímetros detrás de la cabeza del júligan. Este, que había mantenido su mirada fija en la espada del adversario para defenderse, siguió así un par de segundos al verla clavada en el suelo y se desorientó totalmente. El ángel tocó tierra con los pies justo en el momento en que una onda blanca que había salido de su mano formaba una gran maza en el aire. La agarró y golpeó a su oponente fuertemente en la cabeza cuando este volvía a orientarse y se daba cuenta de que el joven estaba a sus espaldas. Pero ya era tarde. Cayó al suelo sin conocimiento para entrar en un profundo sueño que le duraría hasta el día siguiente.&lt;br /&gt;Álex suspiró aliviado y cansado, y en ese momento alguien lo empujó, agarrándolo por la espalda, haciéndole perder la maza y cayendo los dos contra el suelo. El ángel se impulsó con brazos y piernas hacia arriba y consiguió darse la vuelta en el aire para que su atacante cayera debajo de él. Al hacerlo, los potentes brazos cedieron algo y consiguió liberarse. Se alejó un poco y comprobó que el que se levantaba era el otro júligan, al que antes había dejado KO. El monstruo se levantó riendo al verlo desprotegido sin la maza y se acercó a él. El joven sonrió, seguro de sí mismo, y haciendo un gesto de ironía iluminó sus ojos y creó otra de igual tamaño. El júligan, que ya estaba a un metro de él, intentó extraer la espada que llevaba a la espalda, pero cuando la hoja casi quedaba totalmente fuera de la vaina, recibió un mazazo tan fuerte como el que había sufrido antes su compañero y cayó desplomado al suelo.&lt;br /&gt;Elena, que había estado alejada de la pelea, se acercó hasta el ángel sacudiéndose el polvo mágico y haciéndose visible.&lt;br /&gt;—¡Álex! ¿Estás bien?&lt;br /&gt;—Sí. Tranquila. Pero... a los otros... ¿dónde crees que se los habrán llevado?&lt;br /&gt;—Seguro que al castillo de Tofare. Es donde viven los altos cargos de los júligan.&lt;br /&gt;—¿Por qué nos habrán atacado?&lt;br /&gt;—No lo sé. Pero son súbditos de los demonios; quizás se han enterado de lo que pretendemos y han decidido evitarlo. A ellos no les conviene, desaparecerá casi la totalidad de su cultura, pues está basada en el mal.&lt;br /&gt;—¿Y cómo se han podido enterar?&lt;br /&gt;—No tengo ni idea. Pero tranquilo. Supongo que no les harán nada. Al menos en cuarenta y ocho horas. Nunca han matado a nadie antes de ese tiempo.&lt;br /&gt;—Ojalá sea cierto...&lt;br /&gt;Álex miró en todas direcciones buscando algo.&lt;br /&gt;—¿Qué pasa? —le preguntó ella.&lt;br /&gt;—Nada, es que me preguntaba: ¿se habrán llevado también a Raimundo?&lt;br /&gt;—No. Ja, cuando vio que atacaban a Laura, y sintiéndose él también amenazado, le dijo algo al pegaso y justo entonces lo apresaron. Raimundo se lanzó al barranco y cuando llegaba al suelo voló bajo hasta desaparecer tras una curva. Quizás lo que le dijo es que volviera a Démonra si le pasaba algo, para ponerlo a salvo.&lt;br /&gt;—Tal vez. Ya lo decía tu libro, estos ratones son muy astutos.&lt;br /&gt;—Y ahora ¿qué hacemos?&lt;br /&gt;—No lo sé. Pero creo que lo mejor será informar a los Altos Padres de nuestra situación. Ellos sabrán qué hacer.&lt;br /&gt;—Sí. Será lo mejor.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-2260463101376416462?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/2260463101376416462/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=2260463101376416462' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/2260463101376416462'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/2260463101376416462'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2009/10/capitulo-12.html' title='Capítulo 12'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-6968136670553915460</id><published>2009-10-13T00:51:00.002+02:00</published><updated>2009-10-13T00:56:37.084+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 11'/><title type='text'>Capítulo 11</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todos los consejeros estaban reunidos en una gigantesca sala del Consejo Demoníaco llamada Infierno. Astaroth hablaba desde una elevación de piedra, dando enormes voces y agitando violentamente los brazos.&lt;br /&gt;—¡Se dirigen allí! ¡Ya ha sido confirmado! Los esos, que actúan en esa zona, afirman haber visto a cinco jóvenes. Estoy seguro de que se han introducido en el bosque y continúan el camino hacia Hork. Hace unos minutos ha llegado el mensajero que hemos enviado a Cielo para que hable con los ángeles. Afirman que se reunirán para tomar decisiones, pero ya sabemos lo lentos que son, y si deciden detenerlos, ¡¿cómo lo harán?! ¿Acaso los apresarán? ¡Imposible! Está claro que nadie quiere empezar otra guerra, pero si es preciso, por nuestra supervivencia, ¡se empezará! Al paso que van, en tres horas llegarán a Hork y desharán el hechizo; si lo consiguen, ninguno, ninguno de nosotros volverá a ser el mismo. Nos arrebatarán la maldad, en lo que hemos basado a lo largo de siete mil años nuestra cultura. ¡¿Es que vamos a permitirlo?! —Todos los consejeros gritaron que no. Astaroth siguió hablando—: Daremos un plazo a los ángeles, pero si no hacen nada dentro de él seremos nosotros los que actuaremos. Ordenaré a mi mejor diablesa, Dolores, que...&lt;br /&gt;Otro consejero se levantó de su sitio y gritó:&lt;br /&gt;—¡¿Y por qué vamos a esperar?! Eso sería darles más tiempo para que lleguen. Propongo que actuemos ya, que ordenemos a nuestro aliado más cercano al bosque o al Barranco del Olvido, que será por donde tendrán que seguir su camino, que los apresen y punto en boca. No podemos tolerar este ultraje. A todos nos conviene la paz, está claro, pero ¿es que por eso vamos a dejarnos atacar? ¡Y ¿qué miedo hay?! Podemos hacer lo que queramos, los ángeles no se atreverán a empezar una guerra. Les conviene menos que a nosotros. En la guerra hay que usar al extremo la violencia y todos sabemos que ellos están en contra de ella y nosotros a favor. Es lógico que la utilicemos mejor, incluso podríamos ganarla si la empezasen. Ellos no están preparados y nosotros sí.&lt;br /&gt;Astaroth le cortó:&lt;br /&gt;—Hace siete mil años también estábamos mejor preparados para la guerra. También apoyábamos la violencia y ¿qué pasó? ¡Eh!, ¡¿qué pasó?! ¡Perdimos dinero, material, población! Está claro que no perdimos la guerra, pero ¿acaso ganamos algo? ¡Perdimos vidas y recursos! ¿Quieres que sigamos perdiendo ahora que nos estamos recuperando? Estamos igual de preparados que antes.&lt;br /&gt;—¡Pero tenemos más aliados, estamos mejor organizados!&lt;br /&gt;—¿Más aliados, dices? Un diablo y una bruja son dos de los componentes del grupo que se dirige a Hork. ¿Eso son más aliados? Y no creas que esos dos casos son aislados, cada vez son más los demonios que optan por la bondad; creen que es sinónimo de inteligencia y astucia. ¿Aliados? ¡Ni nosotros mismos estamos unidos! Claro está que aún nuestra media de maldad en la personalidad ronda el ochenta por ciento, pero hace siete mil años era del cien por cien. ¡La estamos perdiendo!&lt;br /&gt;—Y actuando como tú actúas, ¡cobarde!, la perderemos aún más. Yo opto por...&lt;br /&gt;Astaroth rugió fuertemente haciendo temblar incluso los muros de la sala. Alzó la mano y su cuerpo pareció agrandarse. Una lengua de fuego le cubrió y con el puño golpeó la pared, agrietándola. Su voz se volvió grave y potente:&lt;br /&gt;—¡No dudes de mí un sólo instante! ¡¡¡¿Me oyes?!!! ¡Comprendo por qué los jóvenes confunden la estupidez con la maldad! ¡¡Estúpido!! Ahora siéntate ahí y no abras la boca ni para suspirar.&lt;br /&gt;El otro consejero quedó blanco. Se sentó tembloroso mirando al gigantesco demonio y se juró así mismo cumplir las órdenes encomendadas. Astaroth volvió a reducir su cuerpo y la lengua de fuego que le cubría desapareció. Su voz volvió a ser normal y a tener un aire desenfadado.&lt;br /&gt;—Como iba diciendo, propongo dar un plazo a los ángeles. Si en una hora, a partir de cuando les llegó nuestro mensajero, no han tomado ninguna decisión, enviaré a mi mejor diabla, Dolores, para que ordene a los júligan que los apresen en el Barranco del Olvido, donde estarán a esa hora, y que los lleven a su castillo, que está cerca de allí. ¡¡¡¿Estáis de acuerdo conmigo?!!!&lt;br /&gt;Todos los demonios gritaron que sí, incluso el consejero que le había retado segundos antes.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-6968136670553915460?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/6968136670553915460/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=6968136670553915460' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/6968136670553915460'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/6968136670553915460'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2009/10/capitulo-11.html' title='Capítulo 11'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-5551715737430105767</id><published>2009-10-07T21:58:00.002+02:00</published><updated>2009-10-07T22:04:16.905+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 10'/><title type='text'>Capítulo 10</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A la una estaban reunidos en el edificio nuboso. San Pedro, ya con su túnica limpia, se acercó al atril de nubes y cuando todos habían guardado silencio comenzó a hablar:&lt;br /&gt;—Hace casi una hora ha llegado un mensajero de los demonios. —Hubo murmullo al escucharlo—. Sí, como oís; sé que desde la guerra no habíamos recibido una visita de ellos, pero así ha ocurrido. El motivo de esta era informarnos de que uno de nosotros, un ángel, acompañado de un hada, un ratón, una bruja y un demonio, se dirige a Hork para volver a su condición de bruja a la estatua de la esposa de aquel que regalaba juguetes a los niños: san Nicolás. Como sabéis, en los tiempos de la guerra hacer esto fue una de las mayores preocupaciones que hubo, pero, acabada, nadie volvió a pensar en ella, pues nadie la necesitaba. El objetivo de los que la buscan es devolverle la bondad y que deshaga el hechizo que empleó hará ya siete mil cuatrocientos cincuenta y siete años. De ahí la preocupación de los demonios. Nos solicitan que paremos de inmediato tal aventura si no queremos que lo hagan ellos y que tomen medidas contra las razas implicadas, exceptuando, supongo, a las brujas y a ellos mismos. Como comprenderéis, esto podría llevarnos de nuevo a aquellos oscuros años y agudizar las pequeñas batallas que aún hay entre algunas razas, como son trolls y gnomos. —Hubo un silencio en la nublada sala y san Pedro siguió hablando—: En mi opinión, el que estos cinco llegasen a Hork y cumpliesen su misión sería un gran beneficio, pues se acabarían todos los problemas que actualmente tenemos. Cada individuo obtendría una libertad moral y ética que ahora le está vedada por estar sometido a la maldad, por ser su esclavo. Eso sí, si por cualquier error no lo consiguen y empieza otra guerra... Eso volvería atrás todos los avances que hemos logrado desde la primera. Es un problema difícil.&lt;br /&gt;El silencio invadió de nuevo la gran sala. Al cabo de unos segundos, san Azaña levantó la mano y pidió la palabra. San Pedro le invitó a hablar y este así lo hizo.&lt;br /&gt;—Como siempre he promulgado, las tres pes son la única solución que hay para acabar con una guerra: Paz, Piedad y Perdón. Así hemos vivido estos siete mil años y así hemos conseguido progresar algo. Pero no todas las razas cumplen estas tres reglas, tal y como ha citado Pedro hace un momento. Los trolls son una de ellas. Creo que deberíamos ofrecer en lo posible nuestra ayuda a los demonios para paralizar esta empresa, pero, eso sí, intentando dejar el máximo de tiempo posible a esos cinco para que la consigan. Devolver la bondad sería lo mejor que podría pasarnos y una guerra lo peor. Esa es mi opinión, mantenerse en un punto intermedio. No nos radicalicemos en una idea, eso nos llevaría a la perdición. Esa es mi idea y así la expreso.&lt;br /&gt;—Estoy de acuerdo con él —dijo san Pedro. Otros ángeles Altos Padres afirmaron también estar de acuerdo y pronto todos expresaron su conformidad.&lt;br /&gt;San Pedro hizo otra nota en la que se expresaba el deseo de acabar con dicha aventura y todos la firmaron. Se mandó llamar a un mensajero de Cielo y este se dirigió a Démonra, al consejo demoníaco, para entregar el mensaje.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-5551715737430105767?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/5551715737430105767/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=5551715737430105767' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/5551715737430105767'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/5551715737430105767'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2009/10/capitulo-10.html' title='Capítulo 10'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-8546741860030585542</id><published>2009-10-03T11:13:00.005+02:00</published><updated>2009-10-13T00:49:19.604+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 09'/><title type='text'>Capítulo 9</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El suelo retumbaba bajo los cascos del enorme caballo negro que atravesaba Cielo y se dirigía a las puertas del jardín de nubes de los Altos Padres. San Pedro, vigilante de la entrada al jardín, se levantó de su escritorio sorprendido por lo que sus ojos veían acercarse. El jinete, un fornido y robusto diablo, hizo parar al caballo a su lado. Su mirada era firme y fría como el mármol, y sus enormes cuernos brillaban como si tuvieran luz propia. Sus alas se habían quedado diminutas bajo los enormes músculos.&lt;br /&gt;Bajó de la montura e hizo una leve inclinación al anciano.&lt;br /&gt;—¡Santo Dios! En siete mil años ningún diablo había estado aquí. Pero le doy la bienvenida, caballero.&lt;br /&gt;—Gracias. Vengo del Consejo Demoníaco. Necesito hablar con alguno de los Altos Padres. Me es indiferente con quién, con usted mismo.&lt;br /&gt;San Pedro volvió a sentarse en su silla. Iluminó sus ojos y otra silla apareció al otro lado del escritorio. Hizo un gesto al demonio para que se sentase y una vez acomodado le incitó a hablar.&lt;br /&gt;—Aunque no esté escrito en ningún papel, aunque todas las razas, sobre todo la mía, lo nieguen, está claro que ustedes son, por razones históricas, la máxima autoridad de Paraíso, y de ahí que la mayoría de los seres acudan a ustedes o, en la minoría de los casos, a las hadas, para intentar resolver sus problemas. Sabiendo esto, los ilustres consejeros del Consejo Demoníaco han creído oportuno que sepan ustedes que se está intentando realizar una empresa que podría remontarnos a siete mil cuatrocientos cincuenta y siete años atrás, y dado que las pérdidas serían de gran magnitud para nuestra especie, nos arriesgaríamos a generalizarlas volviendo a aquellos trágicos años, de los cuales nadie pudo sacar nada bueno.&lt;br /&gt;—¿Se refiere usted a la Gran Guerra?&lt;br /&gt;—Sí, señor, a ella me refiero.&lt;br /&gt;—Pues entonces le rogaría me pusiese al corriente de tal empresa para, si está en mi mano, aplicar el máximo esfuerzo en la disolución de la actividad.&lt;br /&gt;—Agradecidos le estaríamos. Pues se trata de que cinco vándalos se dirigen al castillo de Hork para volver a convertir en bruja a la primera maligna: Lady Isabel.&lt;br /&gt;—¿De veras? Pues entonces tendrá que perdonarme, pero no encuentro la razón de su preocupación. ¿Acaso no les convendría? En la guerra fueron ustedes quienes intentaron tal aventura.&lt;br /&gt;—Sí, así fue, pero el problema recae en que tales vándalos pretenden arrebatar primero la maldad a la bruja para luego convertirla y que esta deshaga el hechizo que logró hará ya siete mil cuatrocientos cincuenta y siete años. Como comprenderá, a nuestra raza, que es por lo general un ochenta o noventa por ciento de maldad, no le conviene nada que tal hechizo se deshaga.&lt;br /&gt;San Pedro se mantuvo en silencio con la mirada perdida. El demonio se inclinó para exigirle una respuesta.&lt;br /&gt;—Uno de esos vándalos es un ángel y otro el hada Buena. Una orden directa pararía tal acción.&lt;br /&gt;—Lo siento, pero no es tan fácil. Los ángeles no nos regimos por la autoridad. Si él está convencido de su acción, no parará. Nosotros nos regimos por el consenso.&lt;br /&gt;—Pues el Consejo les ruega que lo convenzan, por el bien de ellos y por el de todo Paraíso, sobre todo de ángeles y de hadas.&lt;br /&gt;—¿Qué son los otros tres?&lt;br /&gt;El demonio dudó un poco y luego contestó entre dientes:&lt;br /&gt;—Señor, los otros tres son un ratón y dos anomalías de sus especies: una bruja y... y un diablo.&lt;br /&gt;San Pedro sonrió irónico al escucharlo. El demonio se indignó ligeramente.&lt;br /&gt;—Tendrá que perdonarme, pero estar en este lugar me incomoda en exceso. Necesito una respuesta ya. ¿Se pondrán medios para detenerlos o no?&lt;br /&gt;—No estoy capacitado para contestarle. Tengo que informar al resto de los Altos Padres. Le ruego que comunique al Consejo Demoníaco que tengan paciencia, que pronto se les enviará a un mensajero con nuestra respuesta.&lt;br /&gt;El demonio se levantó tranquilamente de la silla. Subió a su montura y la hizo girar. La detuvo para que no siguiera andando y su mirada tomó un aire maligno. Luego sonrió.&lt;br /&gt;—Espero que los Altos Padres tomen su decisión pronto o... el Consejo se verá obligado a actuar por su cuenta y, ya sabrá usted, los métodos de los demonios no son muy diplomáticos.&lt;br /&gt;San Pedro se levantó imponente de su asiento.&lt;br /&gt;—Le ruego al Consejo paciencia. A nadie convendría que una acción imprudente nos condujera a la guerra.&lt;br /&gt;—Eso espero. Pero quién sabe, a lo mejor esta vez la ganábamos. Quizás no sería una mala idea empezarla. —Y tras soltar una ruidosa carcajada espoleó a su caballo y se alejó al galope.&lt;br /&gt;San Pedro se sentó de nuevo y quedó pensativo.&lt;br /&gt;—Eliminar la maldad... Se acabarían todos los problemas. Pero... otra guerra sería la perdición... Al menos veo que el hechizo ha perdido fuerza: un demonio y una bruja luchando por la bondad... ¡Quién lo iba a decir!&lt;br /&gt;Siguió meditando, golpeando con una pluma estilográfica el borde de la mesa. Pronto reventó y le manchó la túnica de tinta negra. Suspiró mirándosela. Pensó que había sido un castigo por haberse quedado allí sentado, quieto, sin hacer nada. Rápidamente creó otra pluma y cogió una cuartilla de un montón que tenía a mano. Escribió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Problemas graves relacionados con la Gran Guerra. Reunión a las trece horas.&lt;br /&gt;Firmado:&lt;br /&gt;San Pedro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dio un silbido y por detrás de las murallas apareció volando una hermosa paloma blanca. Enrolló la nota y se la ató en la pata derecha.&lt;br /&gt;—Llévasela a todos los Altos Padres. Cuando lo hagas vuelve a mí para que sepa que lo has hecho. Date prisa, para la una menos cinco todos deben haberla leído ya.&lt;br /&gt;La paloma asintió y tras agitar las alas se alejó volando del Alto Padre. Planeó un poco y bajo un manzano se encontró a san Francisco jugueteando con una ardilla. Descendió en picado y se posó en su hombro. Él leyó la nota y volvió a ponérsela donde la traía.&lt;br /&gt;—Vaya, y solo quedan veinte minutos.&lt;br /&gt;La paloma volvió a volar y buscó al siguiente Alto Padre. Encontró a seis jugando a los trompos en un claro de nubes. Leyeron la nota y se la pusieron de nuevo en la pata.&lt;br /&gt;Así fue el ave de Alto Padre en Alto Padre hasta que todos la habían leído.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-8546741860030585542?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/8546741860030585542/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=8546741860030585542' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/8546741860030585542'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/8546741860030585542'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2009/10/capitulo-9.html' title='Capítulo 9'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-7723049681500506634</id><published>2009-10-01T10:35:00.003+02:00</published><updated>2009-10-13T00:49:39.896+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 08'/><title type='text'>Capítulo 8</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La nube y el pegaso volaban veloces por encima de las llanuras del este. Pronto el cielo empezó a oscurecerse, a pesar de que aún no era ni mediodía. Elena informó de que aquel extraño fenómeno era a causa de la proximidad del castillo de Hork, pues estaba maldito. Aconsejó a Álex que descendiera, ya que su nube pronto se desvanecería. El ángel así lo hizo y se acercaron lentamente al suelo. Siguieron volando a medio metro de altura y cuando habían recorrido unos quinientos metros la nube empezó a convertirse en una neblina. Los cuatro saltaron rápidamente antes de que el vehículo desapareciera totalmente. Ja descendió también de su montura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos se divisaba el oscuro bosque que tendrían que atravesar. Estaban en medio de una extensa llanura llena de matorrales de dos metros de altura y en la que solo había esporádicos claros. Se encaminaron abriendo camino con una hoz que había hecho aparecer Álex, pues la magia para crear objetos simples sí le funcionaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elena los apremió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Rápido! En cualquier momento nos asaltarán los esos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apresuraron el paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¿Qué son los esos?! —preguntó Ja mientras corrían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pequeñas pero terribles criaturas. Son como niños, incluso sus ojos desprenden bondad, pero algo en su interior los hace violentos sin ninguna causa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguieron corriendo jadeantes. Al llegar a un claro, unos ruidos como eco de sus propios pasos los detuvieron. Escucharon atentamente. No era el eco de sus pasos, eran otros pasos que se acercaban veloces por la lejanía. Ja saltó rápidamente sobre Raimundo. El equino se elevó haciendo un círculo y luego se detuvo agitando sus alas sobre los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Algo se acerca y nos está rodeando!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuatro se pusieron en guardia en el centro del claro. El silencio lo invadió todo. Solo el agitar de las alas del pegaso lo perturbaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡¿Qué se ve, Ja?! —gritó Roky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡No veo nada! Los matorrales han dejado de moverse cuando el movimiento estaba a unos cinco metros del borde del claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jinete vigilaba desde su posición cualquier anomalía. Sus compañeros agudizaban los oídos para intentar escuchar cualquier sonido que les ayudase a prever el lugar por el que se haría el ataque. Pero el silencio seguía reinando en la llanura. De pronto unos gritos desgarradores, de niños malditos, lo invadió todo, al mismo tiempo que treinta figuras delgadas y de pequeña estatura saltaban desde cinco metros atrás hasta el círculo que formaba la frontera del claro, invadiéndola toda. Los treinta personajes, tal y como había dicho el hada, tenían ojos infantiles. Vestían ropas raras y llevaban extraños peinados. Todos los esos portaban navajas o varas de madera. Los cuatro compañeros dieron un paso atrás haciendo juntar sus espaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y ahora qué hacemos? —susurró Laura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé... —le contestó su novio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ja se percató de la difícil situación en la que se encontraban. Vio como los esos se acercaban maliciosamente a ellos, con sonrisas en los labios ante lo que estaban a punto de cometer, alegría producida por el goce que les daría el acto violento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto su mente se iluminó. Echó mano a su cinturón y desató una bolsita de tela marrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Álex, tú al hada! ¡Laura, escoba y a Roky!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuatro miraron al cielo desconcertados. Antes de comprender qué quería decir vieron cómo volcaba en su mano el contenido de una bolsa y lo lanzaba hacia arriba, cayéndole a él y poco después a ellos, haciéndoles invisibles a todos. Los esos quedaron confusos, pero comprendiendo la magia de los polvos se abalanzaron hacia el lugar donde instantes antes podían visualizar a su presa. Álex, nada más sentirse transparente, cogió a Elena por la cintura y agitó sus alas hasta elevarse a donde antes veía a Ja. Laura desenvainó su escoba y haciendo que Roky se abrazase a su espalda se la puso bajo las piernas y se elevó hasta donde creía que estaba el ratón. Los esos llegaron al centro del claro agitando sus varas y sus navajas, pero nada sólido encontraron en su camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Laura? ¿Álex? ¿Estáis ahí? —susurró Ja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, aquí estamos —contestó Álex.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y nosotros —dijo Laura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dirigíos hasta el bosque, donde está derribado aquel álamo. Allí nos veremos. Yo volaré bajo en dirección contraria para despistar a los esos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos asintieron con la cabeza, pero al pronto rectificaron y lo hicieron con la voz. Ja espoleó a su montura y la hizo volar a ras de los matorrales. Los esos, al escuchar un movimiento anómalo producido por el viento de las alas contra la vegetación, salieron corriendo y gritando en dirección a este. Cuando el pegaso había recorrido trescientos metros, se elevó a gran altura, giró ciento ochenta grados y abrió sus alas para planear hasta el bosque sin hacer ningún ruido. Cuando llegó, los otros cuatro se estaban sacudiendo los polvos y ya eran casi visibles por completo. Ja los imitó y a cada sacudida se volvía más opaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ha salido bien, ¿no? —dijo triunfante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Aún no estamos a salvo —replicó Roky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tranquilos, sí lo estamos. Los esos no se atreven a entrar en el bosque. Solo operan en la llanura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras de Elena tranquilizaron a todos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-7723049681500506634?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/7723049681500506634/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=7723049681500506634' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/7723049681500506634'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/7723049681500506634'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2009/10/capitulo-8.html' title='Capítulo 8'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-1017126682779073576</id><published>2009-09-28T23:43:00.003+02:00</published><updated>2009-10-13T00:49:52.568+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 07'/><title type='text'>Capítulo 7</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Eran las once de la mañana.&lt;br /&gt;La segunda mañana de verano también resultaba soleada. Ni una nube se veía en el cielo que cubría la plaza de Démonra.&lt;br /&gt;En ella esperaba Roky mientras balanceaba un yoyó, de arriba abajo, de abajo a arriba. Un fuerte movimiento hacia delante y de nuevo a su mano. Con la palma al cielo, un movimiento fuerte con giro de muñeca y de nuevo abajo y arriba. El sonido de los cascos de un caballo  le llamó la atención. Giró la cabeza y comprobó que no era tal, sino un pegaso, un pegaso enorme totalmente blanco. Ja venía delante de él.&lt;br /&gt;—¿Te lo vas a llevar? —le dijo tras saludarlo.&lt;br /&gt;—Sí, me hará compañía y me trasportará. He preferido traérmelo a él y dejar a Rex en casa.&lt;br /&gt;El diablo se acercó al animal y le acarició el cuello.&lt;br /&gt;—¿Me dejas dar una vuelta?&lt;br /&gt;—Bueno, pero que sea poco tiempo. Estos están a punto de .&lt;br /&gt;Roky dio un salto apoyándose en el animal y con agilidad se montó sobre su lomo.&lt;br /&gt;—Vamos, Rai, enséñame lo que eres capaz de hacer.&lt;br /&gt;Raimundo, el pegaso, movió sus alas al tiempo que empezaba a galopar. Sus patas se elevaron del suelo y pronto volaron por encima de las casas. Hizo un par de giros, incitó al caballo a volar más rápido, bajó a un parque para volver a elevarse velozmente y frenó en seco tras tirar de las riendas al ver que una nube se acercaba al pueblo.&lt;br /&gt;—Es Álex... —susurró—. ¡Arre! ¡Hía!&lt;br /&gt;El pegaso obedeció las órdenes y siguiendo la dirección que le iban marcando los tirones de las riendas se dirigió hacia la plaza, descendiendo cuando estaban a punto de llegar para hacerlo a través de las calles, pues era más emocionante. Un carro tirado por bueyes que pasaba por el medio hizo que Roky tuviera que indicar al animal que ascendiera. Este lo hizo y se elevó por encima de las casas. Desde allí vieron cómo Álex deshacía la nube y se tiraba al vacío planeando con sus alas en dirección a la plaza. El pegaso dio dos bandazos, se elevó un poco más y se dejó caer en la misma dirección. Los dos llegaron al mismo tiempo a donde estaba el ratón. Roky se bajó del pegaso y cuando todos se habían saludado exclamó:&lt;br /&gt;—¡Me encanta este caballo! ¡Hace virguerías!.&lt;br /&gt;—Es un pegaso —refunfuñó el dueño.&lt;br /&gt;—¡Bah! Es un caballo con alas.&lt;br /&gt;—¿Es tuyo, Roky? —preguntó el ángel.&lt;br /&gt;—No, es de Ja.&lt;br /&gt;—¿En serio? No sabía que tenías un pegaso.&lt;br /&gt;—Lo compró mi padre el año pasado.&lt;br /&gt;—¿Y te lo vas a llevar?&lt;br /&gt;—Sí, me servirá de transporte y de compañía.&lt;br /&gt;Álex se acercó al animal. Lo acarició un poco y tras mirarle los dientes y observar su corpulencia, comprobó que era joven pero fuerte.&lt;br /&gt;Pablo salió de una calle y se detuvo en seco al ver a los tres. Rápidamente se pegó a la pared para que fuese más difícil verle. Pensó que era una buena oportunidad para vengarse, así que sigilosamente se acercó a ellos y se escondió detrás de un árbol que había a unos dos metros. Dudó qué truco utilizar; debía ser uno lo suficientemente potente y rápido para que Álex no lo pudiera detener. Optó por convertir en líquido el suelo que pisaban, de esa manera no les daría tiempo a nada y él podría irse sin que supiesen quién lo había hecho. Se concentró y justo cuando iba a lanzar el hechizo escuchó que Álex decía: «Ya viene el hada Buena», y entonces se detuvo en seco. Asomó ligeramente la cabeza y pudo comprobar cómo un carro monoplaza de cristal tirado por una mariposa gigante aterrizaba en el suelo de la plaza justo al lado del pegaso. Sintió verdadera curiosidad por saber qué hacía allí el hada, pues muy pocas veces salía del bosque Encantado.&lt;br /&gt;—¡Ya estoy aquí! —exclamó tras bajarse de su transporte.&lt;br /&gt;Todos la saludaron. Se acercó a Álex y con una sonrisa picarona le susurró.&lt;br /&gt;—Esto es veloz y cómodo.&lt;br /&gt;Álex le sonrió.&lt;br /&gt;—¿Y por qué no nos llevaste ayer con él?&lt;br /&gt;—Lo siento, solo es para una persona.&lt;br /&gt;—Comprobado, mi nube es mejor.&lt;br /&gt;Los dos rieron y se quedaron un par de segundos mirándose a los ojos. Un grito de Roky los interrumpió.&lt;br /&gt;—¡Ya viene! —Inmediatamente después de decirlo, Laura frenó en seco al lado de ellos. Se bajó dicharachera y sonriente, saludó y envainó su escoba.&lt;br /&gt;—Pues ya estamos todos —dijo Elena—. Ahora, a convertir a Lady Isabel y a eliminar la maldad. Álex, necesitamos un transporte.&lt;br /&gt;El ángel le sonrió orgulloso y construyó la nube. Ella se acercó a su mariposa y le indicó que volviera al bosque. Ja se subió a lomos de Raimundo, mientras los demás lo hacían a lomos de la nube. Los dos, pegaso y nube, se elevaron y emprendieron el viaje camino del este.&lt;br /&gt;En ese momento Pablo salió de su escondite mirando cómo se alejaban.&lt;br /&gt;—¿Lady Isabel? Me suena ese nombre... Tiene algo que ver con la Gran Guerra, estoy seguro... Miraré en los libros de historia. No me ha gustado nada eso que ha dicho de eliminar la maldad. Espero que solo haya sido una frase hecha.&lt;br /&gt;El robusto diablo giró sobre sus talones y se dirigió a la biblioteca municipal. Allí preguntó a una joven ratona que trabajaba de bibliotecaria dónde había algo que hablara de la Gran Guerra. Esta le indicó una estantería al fondo del pasillo. Se dirigió al lugar, cogió un gran libro negro y se dirigió a una mesa. Allí buscó la información que necesitaba. Tras leer por encima algo sobre la guerra, la economía, la población, etc., un recuadro en la esquina inferior derecha le llamó la atención. La letra era más diminuta que el resto y estaba ligeramente inclinada para diferenciarla. Leyó por encima, saltándose las líneas que no le interesaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bruja y el ángel&lt;br /&gt;Lady Isabel era licenciada en brujería por la Universidad Central de Paraíso [...] a la edad de treinta y cinco años había encontrado la fórmula para multiplicar por cuatro los efectos de la primera pócima que había empleado para prolongar la vida. [...] Llegó a ser la médico más sabia y eficaz de todo Paraíso, creciendo, al mismo tiempo que su eficacia, su bondad. El fallecimiento de su madre por envejecimiento, a los quinientos treinta y siete años, la llevaron a [...] Tenía la edad de cuatrocientos cuarenta y dos años cuando creyó haber encontrado la fórmula de la vida eterna. Pero al comprobarla en su propio cuerpo, el resultado no fue el esperado [...] Estuvo quieta hasta que su marido se acercó y la abrazó, y cuando los dos se estaban mirando a los ojos, agitó sus alas, iluminó sus ojos y se convirtieron en piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lady Isabel... Esos niñatos pretenden volverla bruja de nuevo y eliminar la maldad que antaño instauró en los corazones. No se puede permitir. ¡Maldita sea! ¡Los jóvenes de hoy son  unos delincuentes! Pensar que ese estúpido de Roky va con ellos... Merece morir.&lt;br /&gt;Cerró violentamente el gigantesco volumen negro y lo dejó sobre la mesa. Salió de la biblioteca y se dirigió al Consejo Demoníaco. Allí ordenó al secretario que le organizase al instante una cita con algún consejero.&lt;br /&gt;—Sí, de acuerdo. Espere un momento ahí sentado, que dentro de veinte minutos el señor Astaroth terminará la reunión y podrá usted reunirse con él en su despacho.&lt;br /&gt;El demonio se sentó en un sillón y esperó a que Astaroth estuviera disponible.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-1017126682779073576?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/1017126682779073576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=1017126682779073576' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/1017126682779073576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/1017126682779073576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2009/09/capitulo-7.html' title='Capítulo 7'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-7570282558634900968</id><published>2009-09-25T21:01:00.003+02:00</published><updated>2009-10-13T00:50:02.574+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 06'/><title type='text'>Capítulo 6</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya en el cielo, volando tranquilamente, pues la velocidad de la nube no era tan alta como la de la escoba de Laura o las alfombras de Elena, comentaron lo de su aventura.&lt;br /&gt;—Lo mejor sería salir mañana por la mañana; el viaje es largo, pues habrá que hacer un buen trecho a pie, dado que allí muy pocas magias que sirvan para volar son válidas, solo la de la escoba de Laura y la de seres con medios propios para hacerlo, como es tu caso, Álex —dijo el hada.&lt;br /&gt;—Tienes razón, Elena —contestó él—. ¿Dónde y a qué hora podemos quedar? —Meditó sus propias palabras y luego continuó—: Propongo en Démonra, ya que dos de nosotros son de allí; bueno, tres, a ti también te cuento, Rex, aunque no creo que vengas.&lt;br /&gt;—Me parece bien, yo puedo ir hasta allí volando en la escoba.&lt;br /&gt;—A mí también me parece bien. Tengo medios para trasportarme.&lt;br /&gt;—A nosotros dos, como es lógico, también nos viene de perlas, pues somos los menos perjudicados —confirmó el diablo.&lt;br /&gt;—Pues entonces allí. ¿A qué hora? —preguntó el hada.&lt;br /&gt;Todos convinieron en las once de la mañana.&lt;br /&gt;—Bueno, entonces hasta mañana, yo me voy —dijo Laura.&lt;br /&gt;Se despidió de todos en general y luego, más en privado, de su novio, que la despidió con melancolía, con un «te quiero» y con un beso. La bruja saltó al vacío desenvainando su escoba y al pronto estaba volando a toda velocidad con su pelo negro, como estela de un cometa, en dirección perpendicular a la de ellos, camino de villa Ákala. Los otros cuatro, bueno, cinco con el dinosaurio, se dirigieron a Démonra para dejar allí al ratón y al demonio. Cuando llegaron al pueblo, la nube descendió poco a poco en la plaza principal. Roky y Ja saltaron, después lo hizo Rex, cayendo en los brazos de su amo, que tras cogerlo lo depositó en el suelo.&lt;br /&gt;—Mañana nos vemos. A las once aquí, en la plaza. Venga, hasta mañana. —Álex acarició levemente la nube y esta ascendió poco a poco.&lt;br /&gt;—¿No irás a llevarme hasta el bosque Encantado?&lt;br /&gt;—Sí, y hasta a acompañarte a la puerta de tu casa.&lt;br /&gt;—No seas bobo, no hace falta, ya voy yo sola.&lt;br /&gt;—Con tus alas apenas puedes planear...&lt;br /&gt;—¿Cómo? —reclamó ella con un fingido enfado, poniendo voz sarcástica siguió—: Pero tengo otros medios.&lt;br /&gt;—Sí, ¡ya! Pero mi nube es más cómoda.&lt;br /&gt;—No, no, ahí te equivocas. Mis alfombras son más cómodas.&lt;br /&gt;—No, mi nube.&lt;br /&gt;—No, mis alfombras.&lt;br /&gt;—No seas orgullosa, reconócelo, mi nube lo es más. Mira qué suavidad. —Mientras hablaba, tocaba la blancura esponjosa de su transporte y la miraba con una sonrisa de superioridad. Ella, fingiéndose ofendida, empezó a hacerle cosquillas.&lt;br /&gt;—¡Eh! ¡Para! ¡No, ahí no!&lt;br /&gt;Los dos cayeron hacia atrás riendo, luchando por ver quién hacía más cosquillas a quién, agitando sus alas como si fueran traviesas mariposas, revolcándose en la nube como cerditos en un charco, forcejeando divertidamente y mirándose a los ojos sin parar de sonreír. Al cabo de unos minutos, agotados por el esfuerzo de la lucha, pararon rendidos el uno al lado del otro, tumbados en aquel algodón de azúcar no pegajoso, contemplando las otras nubes, las de verdad, y viendo pasar, allá en lo más alto del cielo, las bandadas de pájaros y pegasos.&lt;br /&gt;—Te llevo por estar más rato contigo —dijo él.&lt;br /&gt;—Y yo me dejo llevar porque tu nube es muy cómoda —sonrió— y su dueño muy simpático.&lt;br /&gt;Los dos permanecieron en silencio, mirándose y sonriendo, sosteniendo el uno al otro la mirada, como si fuese un duelo para ver quién era el cobarde que la retiraba antes. Sus manos, bribonas, en un descuido se agarraron y se acariciaron la una a la otra. Una vez entrelazados los dedos, no hacía falta entrelazar las miradas, así que los dos a un tiempo miraron al cielo.&lt;br /&gt;—Mira esa nube... Parece un barco... —comentó él.&lt;br /&gt;—Sí..., y aquella de allí un león... —Hubo un silencio—. ¿A qué se parecerá la nuestra?&lt;br /&gt;—A lo que tú quieras.&lt;br /&gt;—¿En serio?&lt;br /&gt;—Di algo.&lt;br /&gt;—Eh... un ángel.&lt;br /&gt;Álex sonrió captando la intención del hada. Acarició su nube y esta poco a poco fue tomando la forma de un ángel. Álex se acercó y la cogió suavemente por la cintura. Acarició de nuevo a su transporte para que aminorara la velocidad, agitó fuertemente las alas y volando salieron de la nube y se colocaron debajo de ella.&lt;br /&gt;—¿Ves? Parece un ángel —le susurró al oído.&lt;br /&gt;—Vaya... incluso con aureola.&lt;br /&gt;—Claro que sí, mi nube es muy detallista.&lt;br /&gt;Los dos rieron y Álex agitó fuertemente sus alas para ascender nuevamente. Una vez en nube firme, la acarició para que tomara velocidad y esta así lo hizo.&lt;br /&gt;En un par de minutos habían llegado a los límites del bosque Encantado. Se bajaron y tras un leve alumbramiento de los ojos de Álex la nube se disipó. Se introdujeron en el espeso bosque y fueron hablando hasta llegar a la puerta de la casa del hada. Se despidieron y Elena desapareció tras la puerta. Álex agitó sus alas y se elevó por encima de los árboles. Una vez fuera de los límites del bosque, extendió sus manos, iluminó sus ojos y construyó su nube. Se subió en ella y se dirigió a su pueblo, Cielo, el centro de Paraíso.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-7570282558634900968?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/7570282558634900968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=7570282558634900968' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/7570282558634900968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/7570282558634900968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2009/09/capitulo-6.html' title='Capítulo 6'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-8191936145914913560</id><published>2009-09-19T13:34:00.003+02:00</published><updated>2009-10-13T00:50:13.534+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 05'/><title type='text'>Capítulo 5</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las dos alfombras de hierba se elevaron poco a poco por encima de las copas de los árboles. La escoba con sus dos ocupantes hizo lo mismo, pero con un vuelo en redondo y con la misma velocidad y agilidad con las que lo hubiese hecho una golondrina. Elena gritó: «¡Cinturones!», y fue decirlo y de las dos alfombras salieron unas raíces que sujetaron suavemente el cuerpo de los cuatro ocupantes, adecuándose incluso al de Rex. Ambas fueron tomando impulso poco a poco, mientras Laura y Roky las seguían con la escoba. La velocidad que llegaron a alcanzar era inmensa, apenas podían abrir los ojos, excepto Álex y el hada, pues sus respectivas magias sí se lo permitían.&lt;br /&gt;Era maravilloso contemplar aquella zona de Paraíso: los arco iris cruzaban cada montaña inundando con su luz los valles, los pegasos volaban como si fueran gorriones, jugueteando en el suelo, agitando sus alas en el aire; las nubes tomaban a cada instante formas definidas de dioses, de ninfas, de gigantes, de gnomos..., todas ellas en tonos grises y blancos, y alguna que otra vez adornadas con auroras boreales. Era un espectáculo magnífico, y más aún cuando se veía desde el cielo.&lt;br /&gt;Pronto llegaron a las frías montañas del norte. Aquella zona era un poco más triste que el lugar de las villas. Las nubes, que ya dibujaban formas solo por casualidad, eran grises y espesas y cubrían casi todas las montañas, impidiendo que la luz del sol entrase y esparciese su luminosidad por entre los árboles. El suelo estaba cubierto por una inmensa capa de nieve, a pesar de ser ya verano.&lt;br /&gt;Las alfombras, seguidas por la escoba, descendieron hasta un sendero y lo sobrevolaron para no perderse. Pronto avistaron una pequeña casita rural con una humeante chimenea. Los seis descendieron de sus vehículos. Elena se dirigió a las alfombras y les dijo que volvieran a tumbarse en el jardín, pues no le gustaría tener dos rectángulos sin hierba en él. Seguida de sus compañeros, se acercó a la puerta de madera y con delicadeza golpeó dos veces con sus nudillos. Pronto se abrió y apareció ante ellos una señora que aparentaba unos sesenta años, pero que en verdad tendría muchos más.&lt;br /&gt;—¡Elena! ¡Querida! ¡Cuánto tiempo! Te echaba de menos. Ya apenas me visitas. Los jóvenes de hoy en día sois así...&lt;br /&gt;—Es que, abuela, he estado muy ocupada...&lt;br /&gt;—No pasa nada. Ven, dame un abrazo. Y pasad, pasad, os prepararé un chocolate y unos churritos que os chuparéis los dedos.&lt;br /&gt;Los cinco entraron en la casa. Rex se quedó en la puerta. La anciana les señaló una mesa para que se sentaran en torno de ella y se dirigió a un cajón. Lo abrió y sacó su varita mágica, la cual agitó en dirección a ella, y allí aparecieron seis tazas llenas de chocolate caliente y una gigantesca rueda de churros en el centro. La agitó también hacia el jardín y a Rex le fue regalado un gran plato de comida para dinosaurio. La anciana se acercó a la mesa y se sentó al lado de su nieta.&lt;br /&gt;—Y cuéntame, hija, ¿cómo ha sido el invierno?&lt;br /&gt;—Duro, abuela, duro. El frío y las lluvias han intensificado el trabajo.&lt;br /&gt;—Bueno, pero ahora con el verano ya sabes que los animales tienen menos accidentes. —La abuela se dirigió a los otros—. Pero comed, comed, que se os va a enfriar y está mucho más bueno caliente.&lt;br /&gt;Los cuatro empezaron tímidamente a comer. Laura susurró al oído de su novio:&lt;br /&gt;—Es muy simpática la abuela del hada, ¿verdad?&lt;br /&gt;—Sí, bastante, y estos churros están buenísimos.&lt;br /&gt;—¿Y a qué se debe esta visita? —continuó la anciana.&lt;br /&gt;—Bueno, más que como abuela vengo a visitarte como historiadora. Pero comamos ahora y luego ya te explico.&lt;br /&gt;Comieron y bebieron hasta quedar saciados, y una vez hecho, la anciana quitó la mesa y los dirigió a un salón donde había una chimenea. Todos estaban ya sentados en sofás en torno a la lumbre cuando la anciana insistió en el motivo de la visita.&lt;br /&gt;—Bueno, veníamos a que nos dieras información acerca de un hecho histórico —comenzó Elena.&lt;br /&gt;—Pregunta, si es conocido podré decírtelo de cabeza y si no subiremos al desván, donde tengo cientos de libros en los que aparecerá.&lt;br /&gt;—Pues es de cuando se separaron las villas, cuando Lady Isabel hizo el hechizo de la maldad.&lt;br /&gt;—¡Ah!, eso. Eso es bien conocido. La mayor parte de los males de la actualidad surgieron a raíz de aquel suceso. —La anciana suspiró—. La guerra civil...&lt;br /&gt;—¡¿Guerra?! —exclamó Ja.&lt;br /&gt;—Sí, hijo, guerra. Una guerra civil en Paraíso, la Gran Guerra.&lt;br /&gt;—No sabía que había habido una guerra —dijo el hada Buena.&lt;br /&gt;—Pues sí, la hubo. Cuando Isabel trasladó su maldad, los sentimientos de racismo iban implícitos en ella. Nadie quería vivir cerca de seres distintos. Las razas que habitaban donde predominaba su especie querían la independencia de ese lugar y la expulsión de las minorías. Reclamaban sus derechos por tradición, por sus costumbres, por su idioma... Llámalo como quieras: nacionalismo, cantonalismo, federalismo, estupidez... Pero era un poder muy fuerte el que se había introducido en los corazones. Ángeles, hadas y otros seres a los que no había afectado la maldad intentaban calmar los ánimos, contener la violencia, llegar a un acuerdo, al menos hablar... Era imposible. Los ultimátums eran de horas. Empezaron a matar. Hubo millares de seres que tuvieron que mudarse si no querían perecer. La guerra civil empezó primero entre los afectados por la maldad. Todos reclamaban las mismas tierras. Empezaron a hacerse armas. Comenzaron las primeras batallas. Los ángeles se rindieron ante la imposibilidad de consenso y se prepararon también para la guerra. Fue atroz. Miles murieron. Nadie era superior a otro, las fuerzas estaban muy igualadas, por lo que la destrucción se prolongaba y se hacía de igual forma en todos los bandos, pues no había dos, sino cientos. Hubo zonas hechizadas para que no se realizara un determinado tipo de magia, como es el caso del bosque donde vives. Otras se quemaban si se sospechaba que allí habitaba el enemigo. Muchas especies se extinguieron... La guerra estaba durando cientos de años. Los ejércitos estaban deteriorados en todos los bandos, Paraíso ya estaba dividido en las villas o barrios que hoy conocéis. Poco a poco los ataques fueron menguando, sin llegar a la paz, sin llegar al acuerdo, la guerra terminó. No hubo ningún vencedor, pero todos fuimos vencidos. De eso hace mucho tiempo, pero aún hoy reaparecen disputas y pequeñas batallas entre distintas razas. Fueron tiempos muy duros que nadie quiere volver a recordar, pero el sentimiento que los causó aún sigue vigente en las almas de las gentes.&lt;br /&gt;La habitación quedó en silencio. La anciana se levantó para avivar el fuego.&lt;br /&gt;—¿Ha intentado alguien rescatar a Lady Isabel y a su esposo de la piedra y de la maldad? —preguntó su nieta.&lt;br /&gt;La anciana terminó su operación y volvió a sentarse. Con sonrisa irónica contestó:&lt;br /&gt;—¡Claro que sí, hija! Durante la guerra fue una de las tácticas que más se utilizó. Unos querían rescatar a Isabel para nombrarla reina, otros destruir a su marido, otros destruirla a ella y otros destruirlos a los dos. Pero la estatua es irrompible.&lt;br /&gt;—¿Hubo alguien, por parte de los no malvados, que intentara reconvertirla para eliminar la maldad?&lt;br /&gt;—No. En época de guerra era una acción demasiado arriesgada. Pero sí hubo alguien que intentó reconvertirla para mal, claro, pero que no lo consiguió. Fue el rey Hork. Se llevó la estatua a su castillo y allí convocó a hechiceras de todo Paraíso, pero ninguna fue capaz. Después de eso algunas expediciones de ángeles fueron a casa de Isabel para investigar. Allí encontraron el diario de Nicolás, su marido. Gracias a este se sabe cómo fue de verdad la historia. En sus últimas páginas se encontró lo más misterioso y esperanzador: «Esta noche, mientras dormía, ha empezado a delirar. Hablaba y murmuraba cosas incomprensibles, y una de esas ha sido: “Cinco razas en un cristal me devolverán la bondad”. Ha sido una profecía, seguro; aún le queda alma, por eso no voy a destruirla. Me convertiré, junto con ella, en piedra, a la espera de que su profecía se haga realidad. Te quiero, Isa, y qué mejor regalo que vivir a ti abrazado eternamente». El día que escribió esto se convirtieron en piedra.&lt;br /&gt;—«Cinco razas en un cristal me devolverán la bondad»... ¿Qué significa, abuela?&lt;br /&gt;—No lo sé. Unos creen que es la profecía al pie de la letra, otros que es una metáfora y otros que solo fue delirio. ¿Por qué tanto interés en este tema?&lt;br /&gt;—Vamos a liberar a esa bruja de su hechizo para que ella deshaga el que lanzó sobre las razas —dijo firme Roky.&lt;br /&gt;—¡¿Qué?! —exclamó la anciana.&lt;br /&gt;—Sí, abuela, está decidido.&lt;br /&gt;—Podríais desencadenar una guerra...&lt;br /&gt;—O volver Paraíso a lo que era antes —continuó Álex.&lt;br /&gt;La anciana quedó perpleja.&lt;br /&gt;—¿Dónde se encuentra la estatua ahora, abuela?&lt;br /&gt;—En el antiguo castillo de Hork, al este. Pero no debéis ir, aunque esté deshabitado, es peligroso. Hay mucha gente que no desea que vuelva aquella época y que estaría dispuesta a matar por impedirlo; además, en aquellas tierras muy poca magia se puede utilizar.&lt;br /&gt;—Nadie tiene por qué enterarse —dijo firme Roky.&lt;br /&gt;—Libres sois de vuestros actos, tened cuidado con las consecuencias.&lt;br /&gt;—Lo tendremos, abuela. Muchas gracias, y no te entristezcas. Si lo conseguimos, muchas cosas mejorarán. Bueno, tenemos que irnos —dijo la nieta levantándose.&lt;br /&gt;—Muchas gracias por todo —comentó el ángel.&lt;br /&gt;Ya en la puerta, la anciana los detuvo. Dijo que la esperasen, que iba a darles un pequeño regalo que quizás les hiciera falta en el futuro. Se metió para dentro y al cabo de unos minutos salió de nuevo con cinco bolsitas en las manos. Se las tendió a los cinco compañeros y mientras estos las cogían les explicó que estaban llenas de polvos mágicos invisibles, solo había que echárselos por encima para volverse transparente. Ja, el ratón, preguntó qué le pasaba en las manos, pues parecía no tenerlas, a pesar de que las bolsas estaban colgadas de ellas, aunque más bien parecía que permanecían colgadas solamente de sus mangas.&lt;br /&gt;—He llenado las cinco bolsitas con las manos. El polvo mágico me las ha hecho transparentes. Pero espera y verás. —La anciana las sacudió y estas se fueron haciendo, en cada agitación, más visibles—. ¿Lo ves? En cuanto el polvo se va desaparecen sus efectos.&lt;br /&gt;Los cinco agradecieron a la abuela del hada su regalo y se dispusieron a marcharse. Lo hicieron en una nube que en ese momento provocó Álex haciendo brillar con más intensidad sus ojos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-8191936145914913560?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/8191936145914913560/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=8191936145914913560' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/8191936145914913560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/8191936145914913560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2009/09/capitulo-5.html' title='Capítulo 5'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-4354853547702472950</id><published>2009-09-16T13:47:00.003+02:00</published><updated>2009-10-13T00:50:25.675+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 04'/><title type='text'>Capítulo 4</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo abrió llegando casi a la mitad. Leyó el título y como vio que el año era posterior a la fecha que buscaba pasó unas cuantas hojas hacia atrás. Pronto llegó a siete mil cuatrocientos cincuenta y siete años atrás, los años que hacía que aquella bruja había encontrado, por error, la pócima de la maldad y había distribuido esta por muchas de las razas de Paraíso. Pasó su índice por la amarillenta hoja en busca de alguna información clara. Leyó el clima que hacía cuando ocurrió, cómo estaba la economía, qué cantidad de habitantes había, adónde se dirigieron cada una de las razas, qué razas convivieron entre sí, qué supuso aquel cambio... pero solo mencionaba por encima a la bruja, sin contar detalladamente su historia. Elena hojeó hacia delante y hacia atrás varias veces el gran volumen negro, hasta que un recuadro en la parte inferior de la hoja derecha que había pasado desapercibido hasta ese momento le llamó la atención. La letra era más diminuta que el resto y estaba ligeramente inclinada para diferenciarla. Puso su dedo encima del papel y sonriendo triunfadora dijo:&lt;br /&gt;—¡Aquí está lo que buscamos!&lt;br /&gt;Acto seguido comenzó a leer:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;La bruja y el ángel&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Lady Isabel era licenciada en brujería por la Universidad Central de Paraíso. Entró a trabajar en el Instituto de Longevidad de la zona norte. Sus grandes conocimientos hicieron alongar la vida de los habitantes de Paraíso en unos cien años, pero su búsqueda intensiva no cesó ahí. Siguió buscando para poder hallar la eterna juventud. Ayudada siempre por su esposo, el ángel Nicolás Alas Grandes, a la edad de treinta y cinco años había encontrado la fórmula para multiplicar por cuatro los efectos de la primera pócima que había empleado para prolongar la vida. Presentó su fórmula a los habitantes y tras comprobarse los resultados positivos se distribuyó en las aguas para que llegase a todo ser viviente. Tras estos progresos dejó un poco de lado sus estudios para dedicarse a la medicina y la curación, adquiriendo, gracias a la práctica, bastantes conocimientos acerca de la constitución del cuerpo de todas y cada una de las especies. Llegó a ser la médico más sabia y eficaz de todo Paraíso.&lt;br /&gt;El fallecimiento de su madre por envejecimiento, a los cuatrocientos treinta y siete años, la llevaron a retomar los estudios sobre la longevidad para alcanzar la eterna juventud e impedir que los seres muriesen. Pero su pócima original solo servía para extender la vida, no para hacerla infinita, así que empezó a trabajar con una nueva fórmula. Tenía la edad de trescientos cuarenta y dos años cuando creyó haber encontrado la de la vida eterna. Pero al comprobarla en su propio cuerpo, el resultado no fue el esperado [...] Descubridor de lo que su mujer estaba haciendo, tomó la difícil solución de acabar con ella para pararle los pies. Pero incapaz de vivir sin su amada, decidió hacer consigo mismo lo que haría con ella. Una noche se acercó y la abrazó, y cuando los dos se estaban mirando a los ojos, agitó sus alas, iluminó sus ojos y ambos se convirtieron en piedra.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, pues esta es la historia de aquel matrimonio —concluyó Elena levantando los ojos del libro.&lt;br /&gt;Ja se rascó detrás de la oreja:&lt;br /&gt;—Pero, hada Buena, nosotros lo que necesitamos saber es dónde está ahora esa estatua de piedra.&lt;br /&gt;El hada Buena sonrió un poco extrañada y luego les preguntó para qué querían esa información. Álex la miró antes de contestar.&lt;br /&gt;—Bueno... habíamos pensado hacer algo para...&lt;br /&gt;—Para volver Paraíso a sus comienzos, cuando todos estábamos unidos y la esclavitud de la cultura no destruía nuestra libertad —interrumpió Roky.&lt;br /&gt;Elena los miró con dulzura.&lt;br /&gt;—En siete mil cuatrocientos cincuenta y siete años nadie había intentado hacer eso. Todos han vivido contentos con las diferencias de la cultura. ¿Cómo ese empeño ahora en cambiar?&lt;br /&gt;—Hay motivos personales que nos llevan a ello —contestó sonriendo a Laura.&lt;br /&gt;—Me alegro mucho. Cuatro seres de razas distintas luchando por unir de nuevo este mundo...&lt;br /&gt;Se sentó en una silla de madera con el respaldo tallado y con ironía y curiosidad les preguntó si tenían un plan para llevar a cabo esa hazaña. Álex se ruborizó ligeramente antes de contestar.&lt;br /&gt;—Bueno... un plan... lo que se dice un plan... no tenemos. Habíamos pensado simplemente convertir a Lady Isabel nuevamente en el ser bondadoso que era y que luego ella hiciese un antihechizo para eliminar el mal que había impuesto en los corazones de las gentes.&lt;br /&gt;—¿Y cómo conseguiréis que Isabel vuelva a ser lo que era?&lt;br /&gt;—No sé... ¿Tú conoces algún medio?&lt;br /&gt;—Me temo que no —sonrió el hada.&lt;br /&gt;La estancia quedó en silencio. Elena los miró quizás con un poco de pena. Pensó en buscar en algún libro el método para lograr aquello. Algo tenía que hacer. A ella también le agradaba la idea de un Paraíso nuevamente unido. Nunca se lo había planteado, pensaba que era imposible, pero al ver a cuatro seres de cuatro razas distintas juntos, pensó que incluso sin la ayuda de ningún hechizo Paraíso podría volver a ser lo que era, pues si los más jóvenes se unían, los mayores del mañana serían ellos, juntos... Aunque sería una tarea muy difícil mientras el mal siguiera aparcado en los corazones de la gente.&lt;br /&gt;De pronto Laura interrumpió el silencio.&lt;br /&gt;—Como mis padres son un poco... bueno... muy malvados, estaba empezando a trabajar en un hechizo para borrar la parte negra de su corazón. De esa manera pretendía que me dejaran salir con Roky libremente, pero... ellos son dos..., además de mucho más poderosos..., y yo solo una, por lo que nunca lo he intentado poner en marcha.&lt;br /&gt;—Y yo puedo deshacer el milagro de convertir en estatua —afirmó Álex.&lt;br /&gt;—Ahí tenéis vuestra solución —sonrió Elena.&lt;br /&gt;El hada se levantó de la mesa y dijo que ya solo quedaba saber dónde estaba la estatua, convertirlos en ángel y bruja y borrar la maldad de Lady Isabel para que lanzase su antihechizo. No parecía una tarea muy difícil, excepto por el inconveniente de no saber dónde se encontraba.&lt;br /&gt;—Podemos mirar en el libro para ver si viene dónde vivían. Posiblemente la estatua esté por allí cerca —propuso Álex.&lt;br /&gt;El hada le dijo que era una buena idea y a continuación abrió el volumen por la página donde venía la historia de la bruja Isabel. Leyó por encima las minúsculas letras y al final aparecían tres puntos suspensivos entre paréntesis y detrás una indicación: «Continuación en página 3624».&lt;br /&gt;Elena pasó grupos de hojas hasta que llegó a la página indicada. Allí siguió deslizando su delicado dedo blanco por las líneas hasta que llegó a un párrafo que le llamó la atención. Empezó a leer en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la muerte de su madre, Lady Isabel dejó a un lado sus progresos en medicina y sus curaciones para centrarse nuevamente en el estudio de la longevidad. Para llevar una vida más tranquila, su marido y ella se retiraron a una pequeña casita de madera cerca del valle de las ninfas. Allí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elena levantó la cabeza y alzó una ceja en dirección a los cuatro indicando que ya sabían dónde había vivido aquella bruja sus últimos días. Cuando vio sus caras de alegría les dijo:&lt;br /&gt;—Han pasado más de siete mil años desde aquello. ¿Creéis que la estatua va a seguir allí después de tanto tiempo?&lt;br /&gt;Sus palabras no los desanimaron. La miraron como diciendo que ya la encontrarían y ante aquella actitud tan positiva les dijo que fueran a buscar a su abuela, que era historiadora; ella sabría qué cambios habría dado aquella zona y qué podría haber pasado con la estatua de piedra. Le preguntaron dónde vivía y tras decirle que en las montañas del norte le dieron las gracias y se dispusieron a marcharse. Cuando el ángel, que salía el último, iba a cruzar la puerta, Elena, que se había quedado meditando algo, se dirigió a él.&lt;br /&gt;—Álex, espera. Voy contig... ehh... con vosotros.&lt;br /&gt;—¿En serio? ¡No sabes la alegría que me das!&lt;br /&gt;—Este invierno ha sido muy duro. Creo que necesito unas vacaciones y esto me despejará un poco. —Álex le sonrió. Ella se acercó a un cajón y cogió una fina varita de vidrio que acababa en una estrella—. Dejaré un holograma mágico por si algún animal viene. —Agitó su instrumento y de él salieron miles de estrellas que flotaron en el aire. Se introdujo entre ellas y con su mejor sonrisa dijo—: He salido de viaje. Volveré pronto. Siento no poder atenderos, así que no os pongáis malos, ¿vale? —y salió del grupo de estrellas.&lt;br /&gt;Explicó al ángel que si algún animal venía a su casa, cuando la puerta se abriera, en las estrellas saldría ella diciendo aquellas mismas palabras. Luego agitó nuevamente su varita y un polvo brillante de hada la envolvió en círculos hasta convertir su vestido de lino en una camiseta y unos pantalones blancos, más cómodos para el viaje.&lt;br /&gt;Salieron al jardín. Álex tendió sus manos, agitó las alas y cuando sus ojos iban a brillar, un sonido extraño surgió de ellos.&lt;br /&gt;—¡Vaya! Se me había olvidado que la magia de la nube no funciona en este bosque.&lt;br /&gt;Laura extrajo su escoba de la vaina invisible, pero les advirtió que su instrumento no podría llevarlos a todos, pues eran demasiados.&lt;br /&gt;—No te preocupes —dijo Elena. Agitó su varita en dirección a un trozo de hierba que había y de él salieron dos alfombras de césped verde que flotaron a medio metro del suelo. —Álex y yo iremos en una, Ja y el dinosaurio en otra y vosotros dos en la escoba, ¿de acuerdo?&lt;br /&gt;Todos asintieron con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-4354853547702472950?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/4354853547702472950/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=4354853547702472950' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/4354853547702472950'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/4354853547702472950'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2009/09/capitulo-4.html' title='Capítulo 4'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-1069786334207981611</id><published>2009-09-14T18:05:00.003+02:00</published><updated>2009-10-13T00:50:37.624+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 03'/><title type='text'>Capítulo 3</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un palo voló por encima de la hierba del valle. Rex corrió a toda velocidad caminando sobre sus dos gruesas patas. Con la lengua fuera, llegó hasta él y lo apresó con sus afilados dientes. Se dio la vuelta inmediatamente y empezó a correr de nuevo en dirección a su amo. Ja lo esperaba agachado con los brazos abiertos. Cuando el pequeño dinosaurio llegó, agarró el palo y se lo sacó de la boca, acariciándole y diciéndole cosas bonitas. Preguntó si quería que se lo tirase otra vez y, ante la respuesta muda de su mascota, así lo hizo. Rex volvió a correr detrás del palo.&lt;br /&gt;Mientras lo traía, Roky llamó la atención del ángel y del ratón señalando con el dedo a una porción del cielo y diciendo que ya venía. En él una muchacha vestida de negro se dirigía hacia ellos a toda velocidad montada en una escoba de caña marrón. Llevaba el pelo suelto, por lo que se le dislocaba detrás de sí a causa del viento que producía la velocidad, pareciendo dejar una estela negra tras su cabeza.&lt;br /&gt;Pronto aquella muchacha que parecía un punto negro en el cielo fue acercándose más y más hasta frenar al lado de Roky. Se acercó a él y le saludó dándole un breve beso. Luego se giró hacia Álex y Ja y les dijo hola. Cogió su escoba y como si fuera una espada la introdujo en una especie de vaina invisible, pues al hacer el gesto de envainar la escoba desapareció. Álex dijo que ya podían irse y cuando sus compañeros asintieron con la cabeza se apartó un poco del grupo, agitó las alas y cuando sus ojos brillaron en un azul más intenso, con los brazos y las palmas de las manos extendidas, de ellas salieron unas ondas blancas que a unos metros formaron una nube esponjosa color marfil que parecía algodón de azúcar. Se subió e hizo un gesto a los otros tres para que lo imitaran. Ellos lo hicieron y tras abrocharse unos esponjosos cinturones de seguridad Álex hizo un gesto con la mano, como si espurrease sal a una ensalada, y la nube voló a toda velocidad.&lt;br /&gt;Los valles y lagunas pasaban veloces bajo sus pies.&lt;br /&gt;Pronto avistaron el bosque Encantado, donde vivía el hada Buena. Álex acarició la nube y esta descendió poco a poco aminorando la velocidad hasta posarse en tierra firme cerca de la linde del bosque.&lt;br /&gt;—¿Por qué nos paramos? —preguntó Roky bajándose, al igual que hacían sus compañeros.&lt;br /&gt;—Este es el bosque Encantado, aquí vive el hada Buena...&lt;br /&gt;—¿Encantado? —tembló Ja.&lt;br /&gt;—Sí, Encantado —siguió Álex—, pero no te preocupes, se llama Encantado porque aquí, al igual que en muchos de los lugares de Paraíso, no se pueden usar algunas de las magias. Por eso tenemos que continuar a pie, la nube no podría entrar ahí, se desvanecería como el humo.&lt;br /&gt;Sus compañeros asintieron comprendiendo. Álex se aproximó al vehículo y con un leve alumbramiento de ojos hizo que su rechoncha estructura fuera convirtiéndose en una neblina blanca que comenzó a disiparse poco a poco hasta desaparecer por completo. Se giró hacia sus amigos y sonriendo les indicó que le siguieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bosque era bastante espeso y solo algunos rayos de sol conseguían abrirse paso entre el follaje para verse acariciando el suelo gracias al polvo y los mosquitos que se reflejaban en ellos. Álex parecía conocer bien el camino y, aunque iba seguro y sonriente, esa actitud no consiguió trasmitir seguridad a Ja y a Roky, que miraban en todas direcciones atentos a cualquier movimiento sospechoso. Laura también caminaba segura, al igual que el ángel, disfrutando de la tranquilidad del bosque y el aire puro que parecía emanar de las hojas frescas y verdes de los árboles. Rex, por su parte, jugueteaba intentando atrapar las mariposas y las avispas que se acercaban a su hocico, entre saltos y gruñidos. Ja, de vez en cuando, lo llamaba con un silbido muy flojito y un susurro para que no se despistase ni se alejase mucho de ellos.&lt;br /&gt;Un tronco seco tirado en la hierba interrumpía el paso que llevaban. Álex agitó un poco sus alas, que ayudaron al salto que dio para evitarlo y suavizaron el aterrizaje al suelo. Roky cogió de la cintura a la bruja e hizo lo mismo que el ángel, agitando sus alas, aunque las de él no le servían para volar, solo para planear y saltar más alto. Ja, que por ser un ratón tenía una gran agilidad, saltó tras coger a Rex entre sus brazos sin gran esfuerzo y a más altura que sus amigos, a pesar de que ellos tenían la ayuda de las alas. Al incorporarse del suelo y dejar nuevamente suelto a Rex, vislumbró una casita que parecía de cristal a la que se dirigían sus compañeros. Su entrada estaba llena de flores de todo tipo y color: rosas, margaritas, amapolas, violetas, azucenas... y un haz de mariposas, también de todos los colores, revoloteaban en torno a las ventanas y las flores de la casa. Álex iba a tocar a la puerta cuando esta se abrió sola, dejando a la vista de todos una gran sala, la cual parecía imposible que perteneciese a aquella pequeña casita de cristal, pues era mucho más grande que ella. El ratón dejó a Rex en el jardín para que no molestara ni ensuciara y para que jugara con las mariposas y los otros insectos que allí había.&lt;br /&gt;Una muchacha bellísima de cabello rubio y liso que le llegaba dos palmos por debajo de la cintura y unos ojos intensamente verdes como las esmeraldas se incorporó y, sonriendo, pidió al grupo que entrara. Llevaba un largo vestido blanco de lino, muy sencillo y sin ningún adorno, el cual se sujetaba a sus hombros por dos cintas de un centímetro de grosor. Estaba inclinada untando ungüento verdoso en la pata derecha de una ardilla que parecía herida.&lt;br /&gt;—Hola, Álex, ¿qué tal? —saludó simpática al ángel. Luego hizo un gesto hacia la ardilla—. Se cayó de un gran árbol al no controlar bien la distancia entre una rama y otra a la cual saltó. Es aún joven y un poco torpe. Pero con este ungüento de miel y hierbas que le he puesto se curará pronto. —Besó en la cabeza a la ardilla y le puso unas nueces ya peladas delante de la boca para que las comiera, mientras le acariciaba el lomo y la larga y esponjosa cola. Cuando hubo terminado, la acercó a la ventana y la puso en una rama que se hallaba a la distancia suficiente para que sus brazos color nieve llegaran a dejarla en la madera.&lt;br /&gt;—Vuelve dentro de un mes para que te la examine y compruebe que todo va bien, ¿de acuerdo? —Y tras besarla nuevamente contempló cómo subía cojeando por la rama para desaparecer entre las hojas. Se giró sonriendo, agitando divertida sus alas semitransparentes, como de mariposa pero más grandes, esparciendo un poco de brillante polvo de hadas, y se acercó al ángel.&lt;br /&gt;—¿Y a qué se debe esta agradable visita? Ya echaba de menos tu  compañía —dijo a Álex con voz dulce.&lt;br /&gt;—Hada Buena, veníamos para ver si usted... —empezó a decir Álex.&lt;br /&gt;—¿Cuántas veces te he dicho que me tutees? Solo soy un año mayor que tú... Y llámame por mi nombre. Ese apodo que me han puesto... Es verdad que soy un hada, pero...&lt;br /&gt;—Y buena también, Elena. Ese mote te va como anillo al dedo. Se te puso por tu infinita bondad con todos los seres vivos. Quizás en agradecimiento a ello los dioses del bosque te han concedido esa suprema inteligencia que posees.&lt;br /&gt;Las mejillas blancas del hada tomaron un ligero tono rosáceo tras escuchar las palabras del ángel.&lt;br /&gt;—¡Oh!, no soy inteligente, solo sé algunas cosas, pero...&lt;br /&gt;—Eres tan inteligente como bella...&lt;br /&gt;El hada acabó por ruborizarse totalmente y bajando un poco la cabeza, pero sin apartar la mirada, sonriendo tímidamente al ángel, el cual se hallaba también tenuemente sonrosado, susurró un pequeño «gracias» con un hilo de voz.&lt;br /&gt;Roky carraspeó un poco, interrumpiendo sus miradas y sus sonrojos, e inmediatamente Álex reaccionó.&lt;br /&gt;—Veníamos para que nos dieras más información acerca de la división de Paraíso en villas y sobre la historia de la primera bruja mala y su marido.&lt;br /&gt;—¡Ah, sí! Bueno, yo de ello solo sé la historia que te conté... —Elena meditó un poco—. Puede que tenga en mi biblioteca algún libro de historia que hable de aquello.&lt;br /&gt;Se acercó a una gran estantería llena de libros y empezó a examinarlos uno a uno. Miró por la sección de historia de las razas, señalando con el índice el lomo de los libros mientras iba susurrando sus nombres, buscando alguno que le llamara la atención.&lt;br /&gt;—La historia del unicornio azul... Namug y su historia... Razas equinas... Razas de ratones... Las razas de paraíso... ¡Eh!, este puede ser interesante. —Llevó el libro hasta la mesa, en la cual se situaron todos en torno a él. Sopló el polvo que tenía y lo abrió por la mitad. Empezó a leer en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ratones erguidos son la especie de ratones más grande que habita Paraíso. Con pensamiento, posee una gran astucia y agilidad, la cual le permite mover su gran cuerpo, que oscila entre el metro setenta de altura, sin contar las orejas, y alcanzan una gran velocidad. El ratón erguido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eh, Ja, ¡ahí habla de ti! —rió Laura.&lt;br /&gt;Elena pasó otro puñado de hojas.&lt;br /&gt;—Aquí parece que no habla nada referente al surgimiento de la maldad. Seguiré buscando. —El hada cogió el libro, lo depositó donde estaba y siguió pasando su índice sobre los lomos de los de la estantería mientras susurraba sus nombres. Pronto encontró uno muy grande que ahí no tenía nombre. Lo sacó y al quitarle el polvo con su mano, en letras doradas, en contraste con el color negro de la cubierta, leyó: «La historia de Paraíso».&lt;br /&gt;—Este, este será el que nos contará toda la historia —dijo llevando el libro hacia la mesa donde se encontraban el ratón, el ángel, la bruja y el demonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-1069786334207981611?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/1069786334207981611/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=1069786334207981611' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/1069786334207981611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/1069786334207981611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2009/09/capitulo-3.html' title='Capítulo 3'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-2131297830280164215</id><published>2009-09-12T23:30:00.003+02:00</published><updated>2009-10-13T00:50:48.874+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 02'/><title type='text'>Capítulo 2</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un gorrión se posó en la piedra del puente y picoteó unas semillas que se habrían caído de algún carro al pasar por allí. No habría pasado un minuto cuando tres o cuatro pajarillos más se acercaron para picotear ellos también. Sus cantos y sus esporádicos pío pío alegraban aquella mañana. Los tres sedales de las tres cañas de los tres jóvenes sujetaban los tres anzuelos sumergidos en el agua. Ninguno había pescado nada aún, pero eso era lo menos importante. Lo bueno era respirar el aire limpio del valle, observar el transcurrir del agua y hablar largo y tendido de sus tonterías quinceañeras, aunque Álex tenía ya diecisiete años. Le quedaban tan solo dos para poder ser ángel de la guarda en sus ratos libres.&lt;br /&gt;El que más hablaba era Roky. Se había enamorado de una bruja muy guapa. Al contrario de los tópicos, Laura, que así se llamaba la bruja, no tenía ni una verruga, ni se ponía sombrero de pico ni volaba con... Bueno, de vez en cuando sí se daba una vuelta en su escoba. La verdad es que ninguna bruja de ninguna de las villas era exactamente como la de los tópicos. Laura era verdaderamente hermosa y tenía a todos los seres de todas las razas de Paraíso prendados de su belleza.&lt;br /&gt;El problema de Roky no era no ser correspondido, pues sí lo era, sino sus padres y los padres de ella. No la dejaban salir con él porque decían que un diablo bueno no podía juntarse con una bruja de tan alta estirpe, y los padres de él decían lo mismo, solo que argumentando que una bruja buena no podía juntarse con un diablo de tan alta estirpe.&lt;br /&gt;—¡Qué más les dará a ellos! Ella es buena, ¿y qué? ¡Yo también lo soy! Aunque aún no hayan perdido la esperanza de convertirme en malo...&lt;br /&gt;—El problema de todo es que el ser de una raza u otra no implica una forma de ser, es la educación y la cultura lo que nos lleva a un lado u otro. ¿No crees, Ja?&lt;br /&gt;—Sí, bueno, pero ahora, que en todas las villas de Paraíso hay seres de todas las razas, es difícil mantener la cultura. Yo odiaría los gatos si mis padres, como han intentado, me lo hubieran inculcado, pero mis vecinos han tenido siempre y me he criado acariciándolos, y sé que no son tan malos como dicen... ¡Yo quiero tener un gato!&lt;br /&gt;—A eso es a lo que me refiero. Conozco a ángeles que son más malos que el peor demonio... Y eso que los ángeles debemos ser buenos...&lt;br /&gt;—Este mundo es absurdo. ¿Y la escuela? ¡Otra tontería! ¿Por qué tenemos que ir cada raza a una escuela distinta? ¡Estoy ya de aprender tipos de queso hasta la punta de mi cola! ¿Y si yo quisiera aprender... a hacer milagros, por ejemplo? ¿Por qué no puedo? ¿No crees, Álex?&lt;br /&gt;—Estoy de acuerdo; si te soy sincero, a mí me gustaría aprender eso de los quesos, porque me encantan. Aunque, claro, en clase de milagros ya nos enseñan a hacer de todos los tipos.&lt;br /&gt;—Eso, otra cosa igual: habiendo otras más eficaces, nos enseñan asignaturas absurdas, como la de los tipos de queso de Ja o la mía para ser malo ¡Si yo no quiero serlo!&lt;br /&gt;De pronto la caña del ratón empezó a agitarse. La sujetó con fuerza y se levantó para poder hacer presión con sus piernas. Empezó a enrollar el carrete del sedal, pero el pez tenía bastante resistencia. Roky, que era más fuerte, le dijo que le dejara la caña. Ja así lo hizo y el diablo siguió recogiendo el sedal. Incluso a él le costaba trabajo hacerlo. Pronto una gran trucha salió del agua dando coletazos.&lt;br /&gt;Los tres gritaron de alegría al verla. La colocaron al lado de ellos, en el muro del puente, donde estaban sentados, y volvieron a lanzar sus cañas al agua. Álex siguió hablando. Les contó que hacía ya miles de años las cosas iban muy bien: había razas, pero todas convivían como si fueran de una misma especie; había escuelas diferentes, pero a ellas podía asistir quien quisiese y desempeñar la profesión que quisiese. Había hasta saltamontes que hacían de ángeles de la guarda, muy eficaces, por cierto.&lt;br /&gt;—¿Quién te ha contado eso? —preguntó Ja.&lt;br /&gt;—El hada Buena, una vez que fui a visitarla.&lt;br /&gt;—¿Y cómo sabe todo eso el hada?&lt;br /&gt;—Se lo contó su abuela, que era una experta historiadora. Aunque también aparece en algunos libros de texto.&lt;br /&gt;—¿Y por qué las cosas no siguen como iban antes? —preguntó Roky curioso.&lt;br /&gt;—Pues al parecer una bruja hizo, accidentalmente, la pócima de la maldad. Ella intentaba que fuese algo para la eterna juventud, pero se equivocó en los ingredientes y al bebérsela se volvió malvada... Hizo conjuros para traspasar su maldad a toda su raza y a otras razas..., demonios, hombres del saco, humanos, ogros... A los ángeles no les traspasó nada porque su marido era uno de ellos y el amor hacia él era más fuerte que cualquier hechizo. Cuando aquel ángel se dio cuenta del cambio de su amada, tuvo que tomar la difícil decisión de acabar con ella, así que una noche la abrazó e hizo que él y su mujer se convirtieran en piedra. Según dicen, aún está esa estatua encerrada en algún lugar a la espera de que alguien encuentre cura para la bruja y los vuelva a convertir en lo que eran.&lt;br /&gt;Roky quedó pensativo mirando el agua transcurrir bajo sus pies. Sus pequeños cuernos asomaban entre sus cabellos rojizos y su cabeza permanecía agachada, como si estuviese triste o decaído. Cuando sus dos amigos le preguntaron qué le pasaba, dijo que era porque le gustaría que volviese aquella época. Una bruja y un ángel juntos era menos inconcebible que él y Laura juntos; si aquella época volvía no tendría problemas para salir con ella. Ja se rascó la oreja mirando un par de golondrinas que pasaban a ras del suelo y revoloteaban jugando entre ellas, y dijo que si aquella época volvía él podría tener un gato. Álex posó sus ojos completamente azules —incluso con la pupila azul— en la lejanía, se cruzó de brazos y agitó un poco las alas. Estaba serio, pero de pronto sonrió.&lt;br /&gt;—Cuando la maldad de la bruja fue traspasada a algunas de las razas, Paraíso se dividió en villas, en cada una una especie; pero ahora, aunque con sus pequeños conflictos, Paraíso vuelve a estar unido, pues en sus villas conviven todas las razas.&lt;br /&gt;Roky le preguntó qué quería decir.&lt;br /&gt;—Pues que tú eres un demonio bueno, que Laura es una bruja buena... Quizás el hechizo de aquella bruja esté perdiendo poder... ¿Y si con otro hechizo, al igual que se instaló la maldad en algunas culturas, pudiéramos quitarla?&lt;br /&gt;—¡Qué dices! ¡Estás loco! —dijo Ja.&lt;br /&gt;—No, no parece una idea tan descabellada. Tú puedes hacer milagros... —dijo Roky incorporándose.&lt;br /&gt;—Bueno, solo pequeños, aún me falta mucho que aprender...&lt;br /&gt;—Sí, pero de igual modo puedes, y Laura es bruja, algo también sabrá; a lo mejor entre los dos podríais hacer algo, ¿no crees?&lt;br /&gt;—Vale, y tú eres un demonio. He oído decir que en la escuela también os enseñaban magia.&lt;br /&gt;Roky se rascó detrás de la cabeza.&lt;br /&gt;—Sí..., pero... es que era solo para hacer maldades, así que nunca entraba a esa clase.&lt;br /&gt;Álex y Roky rieron un poco, pero Ja no estaba completamente convencido de aquello. Roky lo animó diciendo que si lo conseguían podría tener un gato de mascota. Esta idea agradó más al ratón, que pensó un poco, se agachó y acariciando a su dinosaurio le dijo que si lo había escuchado: un gato; Rex tendría un amigo con el que jugar cuando él tuviera que ir a la escuela. Se incorporó y preguntó a sus amigos qué podrían hacer para saber la fórmula de aquella pócima.&lt;br /&gt;Álex dijo que lo mejor sería ir a visitar al hada Buena para que les informara con más detalle. La trucha que habían pescado fue a parar al estómago de Rex y Álex hizo desaparecer las cañas, pues ya no las necesitaban. Roky preguntó dónde estaba la casa del hada Buena y cuando supo que se encontraba a las afueras de las villas pensó que sería buena idea llamar a Laura para que fuera con ellos, pues en las afueras nadie los vería juntos. Sus amigos le preguntaron qué pensaba hacer para avisarla, pues aparte de vivir en la villa Ákala, sus padres no la dejarían salir si era él quien iba a buscarla.&lt;br /&gt;Roky sonrió, bajó del puente hasta el camino y en la tierra dibujó con su dedo una extraña figura. Pronunció unas palabras muy raras, se acercó al río, cogió con sus dos manos un poco de agua y la echó sobre ella, pronunciándolas otra vez. El agua, al caer, en vez de esparramarse y convertirse en barro, se convirtió en un hermoso espejo que no reflejaba a Roky, sino que, al cabo de unos segundos, reflejó la cara de Laura.&lt;br /&gt;Roky la saludó tranquilamente, le contó todo y le ofreció ir con ellos a ver al hada Buena. Ella accedió encantada y dijo que la esperasen allí, que no tardaría en llegar. Roky se despidió y entonces el espejo se transformó de nuevo en agua, que se desparramó por la tierra volviéndose barro.&lt;br /&gt;El demonio subió al puente con una sonrisa en los labios ante la asombrada mirada de sus compañeros.&lt;br /&gt;—¿Cómo has hecho eso? —preguntó Ja.&lt;br /&gt;—Es un truco que me enseñó Laura, de esa manera podemos quedar donde y cuando queramos.&lt;br /&gt;—Qué cosa más útil.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-2131297830280164215?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/2131297830280164215/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=2131297830280164215' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/2131297830280164215'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/2131297830280164215'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2009/09/capitulo-2.html' title='Capítulo 2'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6852980874596007731.post-3739815928738836392</id><published>2009-09-12T23:04:00.002+02:00</published><updated>2009-10-13T00:51:02.762+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Capítulo 01'/><title type='text'>Capítulo 1</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hace algún tiempo, en un lugar muy lejano...&lt;br /&gt;La primera mañana de verano resultaba soleada. Ni una nube se veía en el cielo que cubría el valle atravesado por el río.&lt;br /&gt;Por el camino que llevaba a villa Ake, uno de los barrios de Paraíso, caminaban Roky, Ja y la mascota de este, Rex, un pequeño dinosaurio carnívoro de poco más de medio metro. Ja era un ratón de los que caminan erguidos y Roky un diablo al que, para disgusto de sus padres, le faltaba un poco de maldad.&lt;br /&gt;—¿Y tú qué vas a hacer este verano? —preguntó Ja un poco distraído mientras contemplaba a lo lejos el chisporreteo del agua en el río.&lt;br /&gt;—No sé..., mi madre quiere que vaya a un campamento para ser malo... ¡Esto de ser un demonio es un coñazo!... Y es que yo no quiero ser malo.&lt;br /&gt;—Sí, te comprendo, a mí la mía no me deja tener un gato.&lt;br /&gt;Encima del puente que cruzaba el río vieron la silueta de un demonio más grande que se dirigía hacia ellos. Pronto lo reconocieron.&lt;br /&gt;—Vaya, mira quién viene por ahí —murmuró Roky.&lt;br /&gt;Pablo, un demonio mayor, sonrió maliciosamente al llegar hasta ellos. Apoyó sus manos en la cintura y dijo en forma de saludo mientras carcajeaba:&lt;br /&gt;—Vaya, vaya, vaya. Pero si es Roky, el demonio bondadoso.&lt;br /&gt;Roky se adelantó hacia él y apretando el puño murmuró entre dientes que se callara o si no...&lt;br /&gt;—¿Qué? —le cortó Pablo agarrándolo por la pechera.&lt;br /&gt;Ja gritó que le dejara y entonces Rex, advirtiendo la maldad del demonio, empezó a gruñirle y en un descuido de su amo se abalanzó hacia su pierna, hincándole su afilada dentadura. Pablo gritó de dolor y hasta sus bigotes se erizaron. No se lo pensó y con la pierna que le quedaba libre dio una patada en la cabeza al dinosaurio, que salió volando y aterrizó gimiendo contra una piedra. Pablo lanzó a Roky al suelo y cogió a Ja, lo acercó violentamente a su cara y le gritó que vigilara a su animal y, amenazándole, levantó el brazo para golpearle. En el mismo instante en que su puño cerrado iba a impactar en la cara del ratón, una bota blanca pateó su cara y lo lanzó a dos metros de ellos.&lt;br /&gt;Una aureola de oro flotando encima de un ángel se postró ante Roky y Ja, y señalando con el dedo a Pablo, que se incorporaba acariciándose la mejilla para suavizar el dolor, gritó:&lt;br /&gt;—¿Por qué siempre te estás metiendo con la gente?&lt;br /&gt;—¡Porque me da la gana, imbécil!&lt;br /&gt;El ángel sonrió, agitó sus alas de pluma y tendió su mano derecha con la palma hacia el cielo. Sus ojos se iluminaron levemente con un azul más intenso y una pastilla de jabón apareció entre sus dedos.&lt;br /&gt;—Creo que tendré que lavarte la boca con jabón...&lt;br /&gt;—¡¿Qué?! —murmuró el demonio con miedo y curiosidad.&lt;br /&gt;El ángel lanzó la pastilla, incrustándola en la boca de Pablo, y al mismo tiempo tendió sus brazos alzando sus manos. De ellas salieron unas ondas de luz blanca que formaron encima de la cabeza calva con dos cuernos del diablo unas esponjosas nubes de tormenta, de las cuales empezó a caer una abundante lluvia que hizo que el jabón dentro de la boca de Pablo se fuera convirtiendo en espuma. El diablo salió corriendo con las nubes detrás de él, gritando y escupiendo el jabón que se formaba entre sus labios. Rex volvió meneando el rabo a los pies de su amo, que lo tranquilizó acariciándole el morro.&lt;br /&gt;—Muchas gracias, Álex —dijo Roky al ángel, que miraba cómo se alejaba Pablo con la manos en la cintura y sonriendo.&lt;br /&gt;El pequeño dinosaurio se acercó a Álex como si quisiese darle las gracias. Este se agachó y empezó a acariciarle el cuello sonriendo y diciéndole cosas bonitas.&lt;br /&gt;—Oye, vente con nosotros. Vamos a pescar, nos lo pasaremos bien —sugirió el diablo al ángel.&lt;br /&gt;—Eso, vente; primero tenemos que buscar a mi primo para que nos deje sus cañas —dijo el ratón.&lt;br /&gt;Álex se levantó y acariciándose la barbilla dudó un poco.&lt;br /&gt;—No sé... Hoy tenía clase de milagros... Bueno, da igual. ¡Voy!&lt;br /&gt;—¡Bien! —gritaron Roky y Ja.&lt;br /&gt;Se pusieron en marcha en dirección a villa Ake y cuando iban cruzando el puente el ángel los detuvo.&lt;br /&gt;—Pero... ¿ahora tenéis que ir a villa Ake para luego regresar aquí?&lt;br /&gt;—Sí, es que no tenemos cañas y habíamos pensado ir a pedírselas al primo de Ja.&lt;br /&gt;—¡No seáis tontos! Yo os conseguiré unas. Tended vuestras manos hacia mí.&lt;br /&gt;Los dos obedecieron. Álex agitó sus alas, se le iluminaron los ojos y de la palma de sus manos surgieron otras ondas blancas que llegaron a las manos del ratón y del demonio y formaron milagrosamente unas estupendas cañas de pescar. Ja y Roky le sonrieron agradecidos, mientras Álex se hacía otra para él.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6852980874596007731-3739815928738836392?l=elcristaldelabondad.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/feeds/3739815928738836392/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6852980874596007731&amp;postID=3739815928738836392' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/3739815928738836392'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6852980874596007731/posts/default/3739815928738836392'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elcristaldelabondad.blogspot.com/2009/09/capitulo-1.html' title='Capítulo 1'/><author><name>Franlo López</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01772990897612883161</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/_LcwuCXPGiR8/SYMT50c05BI/AAAAAAAAAAM/WlMoHyVDgzw/S220/Franlo+lopez.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
